
El orden clásico para el lavado del cabello —aplicando primero el champú y luego el acondicionador— ha sido una práctica común por generaciones. Este método se basa en la idea de que el champú limpia el cuero cabelludo al eliminar la grasa y la suciedad, mientras que el acondicionador aporta hidratación y suavidad.
Sin embargo, expertos en cosmética han comenzado a proponer una nueva técnica llamada «lavado a la inversa». Esta técnica sugiere invertir el orden tradicional de lavado.
Un informe de la marca Dove indica que, aunque históricamente se ha recomendado aplicar el acondicionador al final, hacerlo al inicio puede ofrecer ventajas para ciertos tipos de cabello. El enfoque convencional, en ocasiones, provoca que los acondicionadores dejen residuos que saturan la fibra capilar. Al invertir el proceso, el acondicionador actúa primero, nutriendo e hidratando el cabello, mientras que el champú se utiliza posteriormente para eliminar cualquier exceso de producto, asegurando una limpieza eficaz sin eliminar los aceites naturales del cabello.
Estilistas y dermatólogos señalan que el lavado a la inversa es especialmente útil para varios tipos de cabellos:
Incorporar el lavado a la inversa de manera ocasional en la rutina de higiene podría permitir que el cabello se vea más suave, más saludable y con un incremento notable en el volumen y cuerpo natural.
Vía Diario 2001
DCN/Agencias