
Este martes, la selección italiana de fútbol, conocida como la “Azzurra”, sufrió una dura derrota en la final de la repesca mundialista ante Bosnia y Herzegovina, lo que significa que no podrá participar en su tercer Mundial consecutivo. Este resultado despertó una ola de críticas y exigencias de cambio en el fútbol italiano, llevando al presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Gabriele Gravina, a presentar su dimisión el 2 de abril.
La renuncia de Gravina se formalizó en una reunión en la sede de la FIGC en Roma, donde compartió su decisión con los presidentes de las federaciones presentes. La derrota del 31 de marzo, resuelta en penaltis, causó un verdadero revuelo mediático en Italia y provocó que muchos pidieran su salida.
El 22 de junio se llevarán a cabo elecciones para elegir al nuevo presidente de la FIGC. Entre los posibles candidatos destaca Giovanni Malagó, quien fue expresidente del Coni y de la Fundación Milán Cortina 2026, según informaron medios locales.
Gravina asumió la presidencia tras el fiasco de la selección en no clasificar para el Mundial de 2018, y aunque su gestión trajo reformas significativas y la conquista de la Eurocopa 2020, vio a Italia ausente en los Mundiales de 2022 y 2026. Fue elegido presidente en 2018 con el 97,20 % de los votos y reelecto en 2021 y 2025, logrando el apoyo mayoritario en cada ocasión.
Durante su tiempo al frente, respaldó a varios entrenadores, incluido Gennaro Gattuso, a quien, tras la reciente debacle, solicitó que continuara dirigiendo al equipo. “Como también le pedí a Buffon en su momento”, añadió.
La notoria ausencia de Italia en el próximo Mundial generó reacciones a nivel nacional. Hasta el ministro de Deportes, Andrea Abodi, y el partido político Lega pidieron una reestructuración en la cúpula de la FIGC. Sin embargo, el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, salió en defensa de Gravina, describiéndolo como un hombre crucial para el fútbol italiano.
La situación actual del fútbol en Italia es crítica, y se avecinan tiempos difíciles mientras se busca un nuevo líder que impulse a la selección y recupere la gloria del pasado.
DCN/Agencias