La estrategia de Milei para estabilizar el peso y aumentar las reservas

Cada mañana, en el Banco Central de Argentina, los operadores de la mesa de divisas se enfocan en una tarea fundamental: evitar que el peso fluctúe de manera drástica. En las últimas semanas, han mantenido la moneda relativamente estable, con una caída de menos del 1% en noviembre, la menor variación mensual del año, y una estabilidad similar en diciembre.

El papel de estos operadores se vuelve crucial a medida que el presidente Javier Milei busca reconstruir las reservas internacionales, un objetivo que no había priorizado en sus primeros años de gestión. La estrategia se basa en intervenciones en el mercado para acumular dólares sin desencadenar fluctuaciones que debiliten aún más el peso y reaviven una inflación que, aunque alta, ha mostrado signos de moderación.

A partir de 2024, se espera que el Banco Central compre hasta un 5% del volumen diario en el mercado cambiario. Sin embargo, dado que las transacciones rondan los US$300 millones, la intervención oficial podría sentirse más en las operaciones «fuera de pantalla», donde el Gobierno adquiere divisas directamente de bancos sin inyectar pesos.

El lunes, el Tesoro adquirió US$320 millones de esta forma, superando el volumen total negociado ese día, para hacer frente a pagos de bonos por US$4.500 millones que vencen en enero. Las reservas netas del Tesoro, que alcanzaban los US$1.700 millones, aumentarían a aproximadamente US$2.000 millones tras esta operación.

El Gobierno ha comenzado a depender de operaciones directas con bancos y emisores de deuda, atraídos por el precio único ofrecido por el Estado. Esta dinámica se ve impulsada por nuevas emisiones corporativas y provinciales que han surgido tras la victoria legislativa de Milei, facilitando el suministro de dólares en el mercado argentino.

DCN/Agencias

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