
La educación de los niños y jóvenes en Venezuela ha sufrido un notable deterioro, agravado por la crisis económica que se ha prolongado entre 2014 y 2022. La organización Fundaredes ha denunciado problemas como altos niveles de desnutrición y un déficit significativo de maestros que afectan al sector educativo del país.
De acuerdo con un estudio nacional realizado por Fundaredes en el primer semestre de este año, hasta un 80% de los niños que asisten a escuelas públicas presentan desnutrición. Javier Tarazona, director de la ONG, señaló que el sistema de alimentación escolar no está funcionando, y durante la presentación de los resultados en Táchira, alertó sobre el alarmante hecho de que el 56% de la población estudiantil tiene pensamientos suicidas.
En un análisis más amplio, se establece que casi 70% de los hogares en Venezuela vive en condiciones de pobreza. A pesar de que algunos índices económicos han mostrado ligeras mejorías en los últimos años, la situación sigue siendo crítica. Fuera de Caracas, los estados enfrentan problemas recurrentes como cortes de electricidad prolongados y carencia de acceso a agua potable, sumado al deterioro de las infraestructuras escolares.
Tarazona también subrayó que el 60% de los centros educativos en Táchira presenta un deterioro crónico, y el 80% de los planteles carece de agua potable. El déficit docente, que asciende a un 74% en escuelas públicas, se debe en gran parte a que muchos maestros han optado por buscar otros empleos debido a los bajos salarios, que apenas alcanzan los 240 dólares mensuales, una cifra insuficiente para cubrir siquiera una tercera parte de la canasta alimentaria.
En este contexto complicado, Tarazona demandó la renuncia del ministro de Educación, Héctor Rodríguez, argumentando que es lo mínimo que se puede esperar de un funcionario que no ha respondido adecuadamente a las exigencias del sector.
DCN/Agencias