El mercado de bonos está generando preocupaciones en la economía global, evocando episodios similares a la intensa venta masiva de abril de 2025, que llevó al entonces presidente Donald Trump a ajustar su agenda arancelaria. Sin embargo, en esta ocasión, los analistas no están seguros de que la Casa Blanca pueda contener la presión a corto plazo.
Daniel Alpert, socio gerente de Westwood Capital, señala que los operadores responden a la incertidumbre provocada por los precios del petróleo, en un contexto de interrupciones en el flujo energético por la guerra con Irán. Alpert menciona que el presidente «no parece tener soluciones claras» para la situación actual.
Los inversionistas comienzan a aceptar que el aumento inflacionario podría ser más persistente de lo que se había afirmado, afectando los precios de los bonos y aumentando sus rendimientos.
Entre los factores que están debilitando los precios de la deuda soberana, resaltan:
– Inflación en aumento
– Crecimiento acelerado de la deuda nacional
– Endeudamiento de los consumidores
– Costos asociados a la guerra con Irán
– Posibles incrementos en las tasas de interés
– Financiamiento de la inteligencia artificial
A medida que los precios de los bonos se desploman, los rendimientos aumentan, encareciendo la financiación tanto para gobiernos como para contribuyentes. El aumento del rendimiento del Tesoro a 10 años impacta áreas como hipotecas y préstamos, lo que podría frenar el consumo.
El martes, el rendimiento del bono del Tesoro a 30 años alcanzó el 5,2 %, su nivel más alto desde 2007, afectando incluso al sector tecnológico que había impulsado el mercado bursátil. A diferencia de las acciones, el mercado de bonos ha mostrado una notable resistencia ante los mensajes de Trump, con la venta global de deuda continuando sin pausa. Ajay Rajadhyaksha, de Barclays, destaca que las preocupaciones son más amplias y derivadas de una combinación de factores estructurales.
Con información de CNN.
DCN/Agencias