La fragilidad del sistema eléctrico en Venezuela se vislumbra como un serio impedimento para la recuperación económica del país, de acuerdo con un estudio reciente de Bloomberg.
El informe señala que el aumento en la demanda de electricidad, que superó los 15.500 megavatios, el nivel más alto en casi una década, llevó al gobierno de Delcy Rodríguez a implementar medidas de emergencia para evitar un agravamiento de apagones y racionamientos. El Ministerio de Energía Eléctrica no ofreció detalles sobre estas acciones, pero instó a la empresa privada a reducir su consumo y reiteró la prohibición de la minería de criptomonedas, que consume mucha energía.
La inestabilidad del suministro eléctrico podría afectar los esfuerzos del gobierno por reactivar sectores esenciales como la industria petrolera, minera e industrial, claves para recuperar la economía del país. La disponibilidad de energía es vital para incrementar la producción de crudo, reactivar refinerías y asegurar el funcionamiento de plantas industriales y proyectos de inversión extranjera.
El ministro de Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, afirmó que están trabajando para estabilizar el sistema en declaraciones a medios estatales.
Actualmente, menos del 40% de la capacidad instalada de 36.000 megavatios está operativa, lo que resulta en cortes de luz diarios en varias regiones. En Zulia, las interrupciones pueden durar hasta seis horas o más.
Los especialistas atribuyen esta crisis a años de desinversión y falta de mantenimiento, mientras que el gobierno señala que las sanciones de Estados Unidos han limitado el acceso a recursos. Se estima que se necesitan más de 15.000 millones de dólares para un plan de estabilización en los próximos tres años, pero los posibles contratistas dudan por la falta de garantías y la incertidumbre del marco regulatorio.
La fiabilidad del servicio eléctrico será clave para la recuperación económica y la atracción de nuevas inversiones.
DCN/Agencias