Increíble relato de una granjera china en busca de su antiguo benefactor estadounidense que cambió su vida

Una historia de reforestación que une continentes

En un hecho que parece sacado de una novela, una mujer china que dedicó su vida a plantar árboles en los desiertos de Mongolia Interior ha conseguido reconectar con un estadounidense que la apoyó hace más de 20 años con una donación de 5.000 dólares. Yin Yuzhen, de 60 años, decidió invitar a Ronald Sakolsky a ver el bosque que, según ella, floreció gracias a su generosidad.

Yin ha sido reconocida como Trabajadora Modelo Nacional por su incansable lucha contra la desertificación. Desde los años 80, junto a su esposo, ha estado reforestando la zona del desierto de Maowusu, conocido también como el desierto de Ordos, enfrentando retos como la sequía y los vientos intensos.

La historia entre Yin y Sakolsky comenzó en 1999, cuando un reportaje de la televisión estatal CCTV mostró sus esfuerzos por combatir la desertificación. Impresionado por su dedicación, el estadounidense, que en ese momento enseñaba inglés en Henan, decidió aportar económicamente a su causa.

Después de casi tres décadas, el 17 de mayo de este año, Yin logró comunicarse con Sakolsky a través de una videollamada, cerrando un círculo que había permanecido abierto por tantos años. Sakolsky, emocionado por el avance que ha tenido la reforestación, aceptó la invitación de Yin para visitar el bosque que ella ha cultivado con tanto esmero.

Esta historia no solo resalta la importancia de la colaboración internacional en causas ambientales, sino que también refleja el poder de la perseverancia y la resiliencia de aquellos que luchan por un futuro mejor. La invitación de Yin no solo es un reconocimiento del apoyo que recibió hace años, sino un llamado a todos para invertir en la conservación y en hacer del mundo un lugar más verde.

DCN/Agencias

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