El Banco Central de Brasil analizó la posibilidad de cambiar su perspectiva sobre el balance de riesgos inflacionarios, pero decidió mantener una visión estable a pesar del impacto de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán en las expectativas inflacionarias, según informes del organismo.
En su última reunión, la autoridad monetaria redujo la tasa de interés en 25 puntos básicos por segunda vez consecutiva, dejándola en 14,5%. Esta medida sorprendió a varios analistas ya que el banco no ajustó su diagnóstico de riesgos, aunque Paulo Picchetti, director de política económica en funciones, había indicado previamente que el riesgo inflacionario había aumentado desde marzo.
Las minutas de la reunión de abril advierten que la prolongación del conflicto en Medio Oriente podría tener efectos persistentes en las cadenas de producción y distribución. Además, destacan que el tiempo transcurrido podría haber comenzado a materializar algunos de estos riesgos.
El banco también señaló que las expectativas de inflación a largo plazo ya superan la meta oficial del 3%, especialmente hacia 2028. Las proyecciones recolectadas en la encuesta semanal del banco central hablan de una inflación de 4,89% para este año, 4% en 2025 y 3,64% en 2028.
El comité dejó claro su compromiso de mitigar los efectos secundarios derivados de la crisis en el suministro de petróleo y combustibles, enfatizando la necesidad de actuar con cautela en un entorno complejo. A pesar de que los recientes datos de inflación superaron las expectativas, los responsables de la política monetaria afirmaron que esto no debería alterar el ciclo de flexibilización, aunque la política restrictiva sigue teniendo un impacto en la actividad económica a inicios de 2026, limitando el crecimiento del crédito y la demanda agregada.
DCN/Agencias