
El papa León XIV celebró su primera Semana Santa al frente de la Iglesia con la Misa Crismal de Jueves Santo en la basílica de San Pedro, donde hizo un llamado a que la misión cristiana se aleje de la “prepotencia” y las “lógicas de dominio”. La ceremonia tuvo una amplia participación de fieles y del clero romano.
Durante su homilía, el pontífice subrayó que “el bien no puede provenir de la prepotencia”, destacando que los grandes misioneros actúan con “servicio desinteresado” y rechazan “cualquier estrategia calculadora”. Además, enfatizó en la importancia del diálogo y el respeto como valores que deben guiar la labor evangelizadora de la Iglesia.
León XIV expresó su preocupación por que la misión cristiana ha sido, en ocasiones, trastocada por dinámicas de dominio ajenas al camino de Jesucristo. Pidió comenzar con “la reconciliación con nuestros orígenes” y “hacer las paces con el pasado sin quedar prisioneros de él”.
El papa también mencionó que “el amor es verdadero si está desarmado” y que no hay mensaje de esperanza para los pobres si se actúa “con signos de poder”. Resaltó que la auténtica liberación requiere desprenderse de la posesión y aprender a ser acogidos.
Citando ejemplos de entrega como el mártir Óscar Arnulfo Romero y el cardenal Joseph Bernardin, recordó que “Dios ha querido enviarnos a difundir el perfume de Cristo donde reina el olor de la muerte”. León XIV invitó a renovar el “sí” a la misión de unidad, paz y servicio en la Iglesia.
Durante la ceremonia, se bendijeron los óleos de los catecúmenos, de los enfermos y del crisma, los cuales se utilizarán durante el año. Además, se prepararon ánforas de plata para las celebraciones en el Vaticano. La agenda del pontífice también incluye la misa de la Cena del Señor, la Pasión del Viernes Santo, el Vía Crucis en el Coliseo y culminará con la Vigilia Pascual y la misa de Resurrección del Domingo de Pascua.
DCN/Agencias