
El presidente Donald Trump emitió este lunes una contundente advertencia a Irán, indicando que cualquier intento de interrumpir el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz resultará en una respuesta militar “20 veces más fuerte” que la que se ha visto hasta ahora.
En un mensaje en redes sociales, Trump señaló que sus fuerzas tienen claros objetivos estratégicos que, de ser atacados, harían imposible la reconstrucción de Irán. Esta amenaza surge tras la declaración de Teherán, que condicionó el tránsito libre de buques a aquellos países que expulsen a sus embajadores de EE. UU. e Israel, algo que Washington ha calificado como inaceptable.
La tensión entre ambas naciones ha desatado reacciones en los mercados energéticos, con el precio del barril de crudo alcanzando casi los 115 dólares antes de caer nuevamente a alrededor de 90 dólares, influenciado por rumores de una posible solución al conflicto. Sin embargo, el portavoz iraní Alí Lariyani ha enfriado el optimismo al afirmar que la seguridad en el estrecho es casi imposible mientras continúen los ataques aéreos de EE. UU. e Israel. Trump catalogó su postura como un “regalo” para países consumidores como China, esperando que sea bien recibida en la comunidad internacional.
Mientras la Guardia Revolucionaria de Irán intenta influir en gobiernos europeos y árabes a través del control de rutas marítimas, la Casa Blanca sostiene que el despliegue militar es la única vía para mantener el flujo de energía en el mundo. La comunidad internacional observa con preocupación cómo la retórica sobre un cambio de régimen en Irán se enfrenta a la realidad de una infraestructura petrolera amenazada constantemente por drones y misiles. En este contexto, el precio del combustible sigue siendo volátil, sujeto a cada movimiento táctico en una región que encapsula las inquietudes económicas de todo el planeta.
DCN/Agencias