Desde que comenzó la guerra con Irán, asegurar buques para transitar por el estrecho de Ormuz ha aumentado hasta tres veces su costo. Esta ruta, clave para el comercio global, transporta cerca del 20% del petróleo del mundo y el 30% del suministro de fertilizantes. Ahora opera en un contexto de riesgo elevado, impactando directamente al transporte marítimo y los mercados energéticos.
El estrecho, antes considerado un paso vulnerable, se ha vuelto un área funcionalmente hostil. La viabilidad de las travesías depende de circunstancias tácticas cambiantes, la disposición de las aseguradoras a cubrir los viajes y la capacidad de los barcos para enfrentar constantes amenazas. Marco Forgione, director del Chartered Institute of Export and International Trade, indicó que el entorno sensible a interrupciones se ha vuelto permanentemente hostil.
A pesar de los intentos de Estados Unidos por reducir la congestión, cientos de barcos y petroleros siguen detenidos a ambos lados del estrecho. La amenaza de ataques con misiles, minas y la presencia de fuerzas navales ha disminuido notablemente el tráfico, incrementando los costos de seguros y complicando aún más la situación en los mercados energéticos.
El aumento de las primas de riesgo de guerra es un indicador palpable de esta tensión. Aunque las aseguradoras habían suspendido temporalmente la cobertura, han vuelto a ofrecerla con incrementos del 200% al 300%. Antes de la guerra, asegurar un buque costaba entre el 0,02% y el 0,05% de su valor; ahora, este costo varía entre el 0,5% y el 1% o más.
Para un petrolero valorado en 120 millones de dólares, una prima que antes era de 40.000 dólares puede superar ahora los 600.000 dólares, llegando incluso a 1,2 millones por un solo viaje, lo que afectará inevitablemente a la cadena de suministro y, en consecuencia, a los precios de los consumidores.
DCN/Agencias