En su visita oficial a China, el presidente francés Emmanuel Macron planteó una preocupación significativa para Europa: el aumento del déficit comercial con Pekín y la ausencia de reciprocidad en la apertura de mercados. Durante su encuentro con Xi Jinping, Macron advirtió que los “desequilibrios se están tornando insostenibles” y que una guerra comercial sería una respuesta inadecuada.
En la séptima reunión del Consejo de Empresas Franco-Chino en Pekín, Macron señaló que los inversores franceses tienen 46.000 millones de euros en China, mientras que las inversiones chinas en Francia apenas alcanzan los 12.000 millones. Para él, es esencial establecer reglas claras y una mayor apertura de mercados en ambas direcciones.
Macron destacó que las relaciones comerciales deben reflejar confianza, pero enfatizó la necesidad de “abrir una nueva etapa” de cooperación económica, incentivando más inversiones en ambos sentidos. En compañía de más de treinta ejecutivos de empresas como Danone y Airbus, busca fortalecer la presencia francesa en sectores clave.
Xi Jinping, por su parte, reforzó la resiliencia de la relación bilateral, recordando que el comercio entre ambos países ascendió a 68.750 millones de dólares en los primeros diez meses del año. También mencionó avances en proyectos en semiconductores, biotecnología y aviación, subrayando que Francia es un socio “insustituible” para la modernización de su economía.
Xi aseguró que Pekín creará un entorno de negocios “justo, transparente y previsible” para las firmas francesas y promovió la cooperación entre China y la Unión Europea, en un contexto de creciente tensión comercial. La visita de Macron, que incluye la firma de acuerdos y un desplazamiento a Chengdu, busca evitar que estas tensiones desembocan en confrontación y fomentar la colaboración en beneficio de la competitividad europea.
DCN/Agencias