
México implementará un nuevo paquete de aranceles a productos de China y otros países asiáticos a partir del 1 de enero de 2026, marcando un cambio significativo en su política comercial tras más de diez años. El gobierno de Claudia Sheinbaum argumenta que esta medida busca proteger empleos y corregir distorsiones en el comercio exterior, además de fortalecer sectores estratégicos.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, indicó que estos aranceles son parte de una estrategia industrial más amplia, con el objetivo de evitar la pérdida de hasta 350.000 empleos en sectores como la automotriz, textil y calzado. Según él, estas industrias están siendo afectadas por importaciones que no reflejan precios de mercado justos.
Ebrard enfatizó que la decisión se tomó tras consultas con empresas y legisladores, y que su efecto inflacionario será mínimo, cercano al 0,2 %. Tanto él como Sheinbaum aclararon que los aranceles no están dirigidos a un país específico, sino a prácticas comerciales que consideran desleales, reiterando que México seguirá siendo una economía abierta.
Esta medida irá acompañada de inversiones públicas y privadas, así como de Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar, con la intención de fomentar el empleo y el crecimiento regional. Ebrard describió la intervención como «preventiva y quirúrgica», destinada a mitigar daños en el empleo antes de que se vuelvan irreversibles.
El anuncio se produce en un momento crucial, ya que México se prepara para la revisión del T-MEC el próximo año, en un contexto de tensiones comerciales con Estados Unidos. China, por su parte, instó a México a revisar lo que considera prácticas unilaterales y proteccionistas, dado que la medida afectará a más de 1.400 productos de su país y otras economías. Aunque el gobierno mexicano sostiene que solo alrededor del 8 % de las importaciones estarán sujetas a estos aranceles, su implementación representa un cambio relevante en la postura comercial del país.
DCN/Agencias