
En un rincón rural de Utah, un millonario estadounidense ha levantado un gigantesco refugio de 120 hectáreas diseñado para enfrentar el colapso civilizacional. Jayson Orvis, su creador, ha impulsado este proyecto como parte de una tendencia creciente en Estados Unidos: las comunidades de ‘preppers’, que se preparan activamente para cualquier desastre global.
Orvis, además de ser un visionario, coescribió la serie de libros de suspenso postapocalíptico "Black Autumn", que posteriormente se adaptó a la pantalla grande como "Homestead" y ahora se ha transformado en una serie de televisión.
En su propiedad, donde vive con su esposa y tres de sus siete hijos, Orvis ha equipado un arsenal impresionante, que podría armar a un pequeño ejército. También hay un taller mecánico, invernaderos, una carnicería y un considerable almacén. Este espacio está colmado con desde libros de medicina hasta útiles para trabajar cuero.
En su refugio hay una acumulación de 110,000 libras de granos, pozos de agua potable, paneles solares y ganado. Su plan es refugiarse ahí junto a familiares, amigos, y un equipo variado de expertos en diversas áreas como médicos, jardineros, apicultores e incluso exmilitares afganos, si se presenta la necesidad de actuar. "Si las cosas se tuercen, tenemos un plan", afirma Orvis.
Asegura que, gracias a sus reservas y cultivos, podrían sobrevivir indefinidamente. Su objetivo no solo es proteger a su familia, sino también extender su mano amiga a los vecinos en caso de que el caos se instale.
La motivación detrás de toda esta obsesión por la autosuficiencia se encuentra en su infancia, rodeado de gallinas, abejas y pequeños cultivos, gracias a su padre, quien era bombero y metalúrgico. Luego de vender su negocio de reparación de créditos en 2010, se dedicó a la filantropía y a ayudar a exmilitares a emprender negocios relacionados con la autosuficiencia, mientras expandía su refugio.
A pesar de su dedicación, Orvis considera poco probable un apocalipsis, estimando que hay menos de un 2% de posibilidades de un colapso global en su vida. Sin embargo, no se arrepiente de su inversión; para él, aprender a criar animales y cultivar la tierra, junto a su familia, es una retribución invaluable.
DCN/Agencias