La economía de Trinidad enfrenta amenazas por las políticas restrictivas hacia migrantes venezolanos

Impacto de la reducción de permisos de trabajo en migrantes venezolanos en Trinidad

Marlon Mahabir, un agricultor de Trinidad, se muestra inquieto por el futuro de su negocio, dado que muchos de sus empleados son migrantes venezolanos. Recientemente, el Gobierno de Trinidad, bajo la dirección de la primera ministra Kamla Persad-Bissessar, ha reducido drásticamente los permisos de trabajo, en respuesta a las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela. Esta decisión podría afectar la economía local, según diversos empresarios.

Luis Paladino, de 29 años y originario de Venezuela, trabaja con Mahabir desde hace siete años. Su situación es delicada, ya que las amenazas de deportación masiva han hecho que su rutina laboral sea estresante. Los permisos de los migrantes vencerán el 31 de diciembre de 2025, pero solo se planea renovar 727 de las 4.237 solicitudes presentadas.

Ashmir Mohammed, empresario que gestiona varios restaurantes y bares con mano de obra venezolana, también considera vital la presencia de estos migrantes en su negocio. Asegura que si se llevan a cabo las deportaciones, tendría que cerrar algunas de sus operaciones, ya que sería complicado encontrar trabajadores locales para esos puestos.

Entre sus empleados se encuentra Andreina Pérez, quien dejó su carrera como contadora en Venezuela para trabajar en un bar en Trinidad. Como muchos migrantes, enfrenta una constante preocupación por su estatus legal, lo que intensifica el clima de incertidumbre en su existencia diaria.

Se ha notado una creciente tensión entre Trinidad y Venezuela, especialmente tras el apoyo de Trinidad al despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe. Esta semana, la Marina de Guerra de EE. UU. está realizando ejercicios militares en el país.

En cuanto a la economía, Jerome Teelucksingh, profesor de la Universidad de las Indias Occidentales, destaca la contribucción significativa de los migrantes venezolanos. Estos trabajadores han ayudado a cubrir la falta de mano de obra en diversos sectores, desde restaurantes hasta salones de belleza, aunque también se han reportado casos de explotación y participación en actividades delictivas.

Desde el programa de regularización de 2019, se otorgaron permisos temporales a más de 16.000 adultos y 2.400 niños venezolanos, pero la incertidumbre actual ha generado preocupaciones sobre el futuro de estos migrantes en Trinidad.

DCN/Agencias

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