El extraño caso del hombre que murió por nadar poco después de tatuarse

Todo empezó de una forma muy sencilla: un hombre de 31 años fue a ponerse un tatuaje en la pierna derecha. Debajo de una ilustración de una cruz y manos en posición de oración, las palabras “Jesús es mi vida” escritas en cursiva.

Como te lo dirían los artistas del tatuaje, existen algunas reglas muy importantes que hay que seguir en las horas y días posteriores de ponerte un tatuaje. Lo más importante: mantener el área del tatuaje limpia y cubierta dado que la piel en ese momento tiene alta susceptibilidad a una infección bacterial.

Cada vez que una pistola para hacer tatuajes punza sobre tu piel, la aguja abre una herida –y otra vía libre para que los gérmenes accedan a tu cuerpo. Entre más grande el tatuaje, mayor es el riesgo de una posible infección.

Después de remover el vendaje original y limpiar cuidadosamente el tatuaje, el consejo habitual es aplicar un ungüento antibacterial como protección. Continúa haciéndolo varias veces al día los siguientes días, hasta que la piel tenga suficiente tiempo para curarse.

Lo primero que hay que evitar tras hacerse un tatuaje es mojarlo. Eso implica tomar duchas rápidas, evitar hacerlo en tina, y por supuesto no nadar. Los expertos aconsejan evitar exponerse de forma prolongada a agua potencialmente sucia mientras tu piel se está regenerando.

Y ahí es donde la historia del hombre de 31 años  da un giro hacia lo peor.

Un reporte publicado la semana pasada en BMW Case Reports, un prominente diario médico, revela únicamente que el sujeto era un latino residente en Texas. En un típico caso de estudio, a los pacientes se les identifica por sus iniciales. En este caso, lo que sucedió fue tan raro que los autores declinaron proveer incluso esa información, para prevenir que alguien pudiera conocer  su identidad.

Cinco días después de hacerse el tatuaje, el hombre decidió darse un chapuzón en el Golfo de México. Solo tres días después de eso, fue ingresado en el Hospital Parkland Memorial en Dallas con dolor severo en piernas y pies. Sus síntomas incluían fiebre, escalofríos y enrojecimiento alrededor del área del tatuaje y en sus piernas.

“Muchos de nuestros pacientes, cuando llegan a nuestra institución, vienen enfermos –y él sin duda estaba entre los pacientes más enfermos que han llegado”, dijo el Dr. Nicholas Hendren, residente de medicina interna del Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern y autor en jefe del reporte. “Dijo que sentía mucho dolor (en la pierna derecha). Eso, por supuesto, llamó nuestra atención de inmediato.

“En pocas horas, las cosas habían avanzado rápidamente”, dijo. “Había oscurecimiento de la piel, más moretones, mayor decoloración, lo que llamamos bulas –o montículos de fluido que se estaban empezando a acumular en sus piernas– lo cual, por supuesto, es alarmante para cualquiera, así como lo fue para nosotros.

“Él estaba en las primeras etapas de  un choque séptico, y sus riñones ya tenía cierto daño”, dijo Hedren. “Muy rápidamente, su choque séptico avanzó de… primeras etapas a etapas severas muy rápido, en 12 horas o menos, lo cual es típico de este tipo de infección”.

Para empeorar, el hombre tenía una enfermedad crónica del hígado por beber seis cervezas al día. Fue colocado inmediatamente en un respirador y se le suministraron potentes antibióticos.

El hombre dio positivo a pruebas para detectar Vibrio vulnificus, una bacteria hallada comúnmente en el agua de las costas oceánicas. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos estiman que esta infección, conocida como vibriosis, causa 80,000 enfermedades y 100 muertes al año en el país. Los principales factores de riesgo son enfermedades del hígado, cáncer, diabetes, VIH y talasemia, un raro desorden en la sangre.

“En Estados Unidos, las infecciones más serias parecen ocurrir con la ingestión de ostras crudas en la Costa del Golfo, dado que se reporta que casi todas las ostras albergan la bacteria V. vulnificus durante los meses de verano y 95% de los casos estaban relacionados con la ingestión de ostras”, de acuerdo con el reporte.

Las “infecciones también pueden ocurrir con la exposición de heridas abiertas a sal contaminada o agua salobre; no obstante, esto representa un mecanismo de infección no habitual”, de acuerdo con el reporte.

Hedren nunca tuvo la oportunidad de preguntarle al paciente si sabía de la recomendación de no nadar tan pronto después de hacerse un tatuaje, pero dijo que el hombre y su familia desconocían cuán rápido puede avanzar una infección seria.

Durante las siguientes semanas, el hombre estuvo sedado durante mucho tiempo. Tras un pesimismo inicial, Hendren y sus colegas empezaron con un cuidadoso optimismo. El paciente fue retirado del respirador 18 días después de ser admitido en el hospital y comenzó una “agresiva rehabilitación”.

Durante el siguiente mes, sin embargo, las condiciones del sujeto comenzaron a empeorar lentamente. Unos dos meses después de haber ingresado al hospital, murió de un choque séptico.

Hendren dijo que el mensaje no es que la gente no se haga tatuajes.

“Se trata de que, si decides hacerte un tatuaje, lo hagas de forma segura, en un lugar con licencia, y asegúrate de cuidar la herida y tratarla como cualquier herida”, dijo. “Eso es lo importante”.

DC | CNN en Español

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