El “sexting” y el sexo en adolescentes

En un análisis de las conductas autorreportadas de más de 1,800 estudiantes de Los Ángeles de 12 a 18 años de edad (la mayoría tenían entre 14 y 17), los investigadores hallaron que 15 por ciento de los que tenían teléfonos celulares reconocieron enviar y recibir mensajes sexuales, y 54 por ciento conocían a alguien que había enviado un mensaje sexual. Los mensajes sexuales raras veces fueron la única conducta sexualmente arriesgada que se observó.

"En ciertas formas, es sorprendente que los mensajes sexuales no sean una alternativa a las conductas sexuales arriesgadas, sino parte del mismo panorama", comentó el autor del estudio Eric Rice, profesor asistente de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad del Sur de California. "No deseo ser alarmista, pero creo que los padres que sospechen que sus hijos envían y reciben mensajes sexuales deben estar conscientes de la probabilidad de que sus hijos también participen en otras conductas sexuales. Probablemente deban preocuparse de que sus hijos adolescentes sean sexualmente activos y no usen anticonceptivos".

El estudio aparece en la edición en línea del 17 de septiembre y se publicará en la edición impresa de octubre de la revista Pediatrics.

Estudios anteriores sobre los mensajes sexuales indicaron tasas similares de participación entre los adolescentes, pero la nueva investigación supuestamente es la primera en examinar una asociación entre los mensajes sexuales y la actividad sexual.

Los participantes eran mayormente latinos/hispanos, 87 por ciento se identificaron como heterosexuales y casi tres cuartas partes reportaron tener un teléfono celular que usaban casi todos los días.

Los jóvenes cuyos amigos enviaban y recibían mensajes sexuales eran 17 veces más propensos a hacer lo mismo, considerándolo como una conducta "normal", y los estudiantes no heterosexuales eran más del doble de propensos a reportar enviar y recibir mensajes sexuales que sus pares heterosexuales.

"Los estudiantes con quienes hablamos afirman que los mensajes sexuales han estado asociados con una relación o interés romántico existente, así que creo que tiene sentido que ocurran estos tipos de conductas, mayormente, dentro de una relación existente, y no dentro de un vacío", señaló Justin Patchin, codirector del Centro de Investigación sobre el Ciberacoso de la Universidad de Wisconsin en Eau Claire. Patchin no participó en el estudio.

Patchin y Rice concurrieron en que los hallazgos son una oportunidad para que los padres aborden el tema con sus hijos, y discutan las consecuencias. Si encuentran que sus propios hijos envían y reciben mensajes sexuales, quizás deseen medir las circunstancias individuales antes de decidir la forma de reaccionar, planteó Patchin, quien también es profesor asociado de justicia criminal.

DC/ nlm.nih.gov

 

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