
La biodiversidad marina en Venezuela enfrenta una situación alarmante debido a la contaminación por hidrocarburos en las costas. Alejandro Álvarez, coordinador de la ONG Clima21, reporta que al menos 15 especies de aves están en riesgo en los litorales del país.
Álvarez, en una comunicación difundida por El Impulso, señala que los repetidos derrames de petróleo han impactado directamente los ecosistemas marino-costeros. Las aves vulnerables dependen de peces y otros organismos marinos para su alimentación, lo que las expone a los efectos del crudo en su cadena alimentaria.
El especialista ha llevado esta problemática a foros académicos y ambientales, destacando la falta de control institucional y un monitoreo sostenido de los daños ambientales.
En cuanto a las aves marinas y playeras, estas son las más afectadas, ya que utilizan las áreas intermareales y la superficie marina para alimentarse y descansar. Especies como gaviotas, pelícanos, petreles, albatros, bobas y salteadores experimentan las consecuencias de la contaminación. Estas aves enfrentan un doble problema: la contaminación de su hábitat y el consumo de presas contaminadas.
El contacto con el petróleo altera funciones vitales de estas aves, afectando su plumaje, lo que reduce su capacidad de vuelo y aislamiento térmico, comprometiendo su supervivencia. Además, la ingestión de alimentos contaminados genera problemas gástricos y hepáticos, entre otros.
Clima21 estima que la población de aves acuáticas en el país ha disminuido aproximadamente un 44%, y las aves marinas en un 55%. Este descenso refleja un deterioro continuo de los ecosistemas costeros, acentuado por la falta de monitoreo constante; sin registros oficiales, es difícil determinar cuántas aves han muerto o cambiado sus rutas migratorias.
La ONG también advierte que el problema se magnifica por la carencia de información oficial y planes de respuesta ambiental. Álvarez menciona como ejemplo la situación en Punta Caimán, estado Miranda, donde los derrames de petróleo han causado daños en la fauna local, incluidas evidentes afectaciones en peces e invertebrados.
Finalmente, la falta de transparencia dificulta la evaluación del impacto real en la economía local, la salud y los ecosistemas. Comunidades pesqueras en el Zulia han reportado problemas respiratorios y en la piel entre pescadores expuestos al crudo.
DCN/Agencias