¡Venezuela Brilla en el Clásico Mundial 2026! La Experiencia de Carlos Guillén (+Video)

Cuando cayó el último out en el loanDepot Park y Venezuela se coronó campeona del mundo, Carlos Guillén, jefe de comunicaciones del equipo, no se dejó llevar por la emoción. Consciente de su papel, no lloró ni abrazó a nadie en ese momento. Su trabajo apenas comenzaba.

Preparaciones desde antes

El camino hacia el Clásico Mundial de Béisbol 2026 no comenzó en West Palm Beach, sino meses antes, en plena temporada pasada. Guillén organizó reuniones semanales y definió estrategias, armando el equipo con una planificación meticulosa. “No se trató de un día”, explica; su labor detrás de escena fue crucial para cada partido y conferencia de prensa.

Un clubhouse especial

Al entrar al clubhouse, Guillén sintió que algo mágico estaba ocurriendo. “Había una energía distinta”, recuerda. A diferencia del Clásico de 2023, el equipo de este año llegó con más madurez y compromiso. La conexión entre los jugadores era palpable, y él estuvo presente en cada detalle, desde las risas en el dugout hasta la entrega en cada entrevista. «Los atletas eran colaborativos y muy enfocados», destaca.

El último out y la planificación

El jonrón de Bryce Harper puso a todos los venezolanos al borde de la silla, pero para Guillén fue solo un desafío más. Al final, cuando la victoria llegó y el equipo estalló de felicidad, él se preparaba para coordinar entrevistas con varias cadenas de medios. “Tenía todo calculado al segundo”, se sincera.

Una medalla de todos

Aunque no pudo disfrutar el triunfo en su totalidad, la medalla que ahora cuelga en su casa representa mucho más que un logro personal. “Es para mi familia, amigos y todos los que formaron parte de mi carrera”, dice. Esa medalla simboliza un triunfo colectivo para una nación que encontró en este trofeo un motivo de celebración, que va más allá del deporte.

El trabajo no cesa

Al día siguiente, la rutina continuó. Sin celebración ni tregua, Guillén y el equipo regresaron a los campos de entrenamiento. “El chip mundialista se apagó rápidamente”, explica. La vida del béisbol es así, llena de trabajo constante, sin tiempo para detenerse.

Guillén ya espera el 2 de noviembre, cuando finalmente podrá procesar todo lo vivido al revisar fotos y videos de la celebración. Para él, esos momentos son esenciales.

La esencia del triunfo

Al cierre de la charla, cuando se le pide resumir la experiencia, Guillén no duda: “Somos campeones del mundo”. Esta victoria es para todos, no solo para los jugadores, sino también para el staff y para Venezuela entera. “Esto se repetirá por lo menos tres o cuatro años más”, concluye. “¡Tenemos que repetirlo todos los días!”

DCN/Agencias

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