
Atender a un bebé implica una dedicación que puede ser difícil de cumplir en todas las situaciones del día a día, ya sea durante un viaje, en la espera de una cita médica o al cocinar. En esos momentos, es común que los padres busquen maneras de que los niños se entretengan solos. A menudo, los pequeños buscan captar nuestra atención y, en respuesta, recurrimos a dispositivos digitales que, aunque efectivos a corto plazo, tienen efectos negativos a largo plazo.
Para promover un desarrollo autónomo, se plantean microescenarios de juego libre donde los niños puedan experimentar y explorar. Con una selección adecuada de objetos, que no estén estructurados y que favorezcan acciones como encajar, apilar y clasificar, los pequeños podrán jugar sin necesidad de intervención adulta.
Se sugiere ubicar estos materiales en un área delimitada, como una alfombra, lo que les indica que es un espacio seguro para explorar mientras el adulto realiza otras tareas. Un breve ritual de inicio y cierre, como una frase habitual que anuncie el comienzo y el final del juego, también puede ayudar a estructurar el tiempo y fomentar la autorregulación emocional en el niño.
Kits de Objetos Transportables
Los kits de materiales pueden adaptarse a diferentes contextos. Para bebés de 0 a 12 meses, se pueden usar utensilios como cucharas de madera o pañuelos. Para los de 12 a 24 meses, se pueden incluir objetos cotidianos seguros que permitan clasificación y descubrimiento. A partir de los 24 meses, los objetos favorecen proyectos autónomos mientras el adulto se mantiene como observador.
Es importante no sobrecargar a los niños con demasiados objetos al mismo tiempo, ya que esto puede dispersar su atención. Al proporcionar pocos elementos seleccionados, se les permite explorar de manera más consciente y profunda. Cambiar los materiales de vez en cuando mantiene su interés.
En cualquier situación, como en un viaje en autobús o en el hogar, usar materiales seguros es esencial. Los juguetes deben ser fáciles de manipular y diseñados para que el niño logre actividades sin riesgo.
Finalmente, es importante mencionar que la exposición frecuente a pantallas puede afectar negativamente la capacidad de exploración y atención de los niños. Antes de los 12 a 18 meses, se recomienda evitar el uso de pantallas, y recientes estudios sugieren esperar incluso hasta los 6 años. Optar por alternativas físicas y manipulativas fomenta un desarrollo motor y cognitivo saludable.
DCN/Agencias