
¡Diciembre está aquí, y con él llega esa mágica atmósfera que sólo se respira entre fiestas y recuerdos efervescentes! En Buenos Aires, la ciudad se transforma; el calor del asfalto parece abrazar a quienes quedan, ya que otros han partido. Es como si un manto de nostalgia cubriera cada rincón.
La Avenida Álvarez Thomas, en ese crepúsculo tardío, narra historias de almas que van y vienen. Los camiones, esos titanes de la ruta, ahora solo son una sombra del bullicio vibrante que solía reinar. Y aunque muchos se hayan esfumado, aún vibran las tradiciones: filas largas en La Mezzetta para disfrutar de la estelar fugazzeta y el aroma a carne asada bailando en el aire desde Lo de Charly.
Mientras todo esto sucede, en los altavoces de un auto, “November Rain” envuelve el ambiente. Mi mente vuela directo a los noventa, a un momento donde Slash, con su icónica guitarra, trepa el piano de Axl Rose, convirtiendo el escenario en un templo del rock. Las imágenes fluyen: Axl, un dios en la tierra, en un altar, mientras la lluvia de noviembre empieza a caer, transformando la celebración en melancolía.
Es un guiño al pasado, a esos días dorados en que MTV iluminaba nuestras pantallas y corazones. Ese canal que, a partir de 1981, hizo estallar el concepto de videoclip, presentando al mundo a artistas que se convirtieron en leyendas. Desde “Video killed the radio star” de The Buggles hasta crear un fenómeno cultural que marcó a generaciones.
Ahora, en medio del eco de esa epopeya audiovisual, decido plasmar en palabras el agradecimiento hacia MTV, ese mentor musical que nos enseñó a soñar y a vivir con intensidad. Aunque el canal haya cambiado y evolucionado, su huella está grabada en nuestras memorias, llevándonos a un paraíso adolescente que aún brilla en cada canción, cada anécdota y cada aroma que nos rodea.
Así, mientras la Avenida Álvarez Thomas se convierte en un lienzo de recuerdos y gratitud, me despido de un gigante de la música que, aunque “muerto” en la pantalla, sigue latiendo en nuestra cultura. ¡Gracias, MTV, por ser el epicentro de nuestra educación sentimental!
DCN/Equipo de Farándula