Rana casi desconocida fue encontrada cuando era ofrecida para jugo en Perú

Una especie de rana endémica de Perú fue avistada después de 68 años cuando era ofrecida para hacer un zumo que se toma en algunos lugares del país después de que el batracio es despellejado y triturado por las supuestas propiedades nutritivas que se le atribuyen.

Se trata de la rana de Allipacca (Telmatobius intermedius), que fue hallada en 2014 por especialistas de manera casual en el mercado de Puquio, en la región sureña de Ayacucho, lo que motivó una investigación que permitió encontrar otros ejemplares en arroyos de la zona, informó este lunes el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silveste (Serfor).

La investigación que permitió registrar a esta especie en dos pequeños arroyos cercanos al poblado de Allipacca, fue publicada en marzo pasado en el último número de la revista estadounidense especializada en la conservación de anfibios FrogLog, donde se alertó del alto grado de amenaza de este anfibio.

La rana de Allipacca fue descrita por primera vez en 1951, pero desde entonces se carecía de información dentro de la Lista de Clasificación de las Especies Amenazadas de Fauna Silvestre Legalmente Protegidas.

El hallazgo fortuito del anfibio en el mercado de Puquio permitió que desde entonces se intensificaron los estudios con el apoyo de la Amphibian Survival Alliance’s (ASA).

Los investigadores peruanos recorrieron diversos arroyos, que incluyeron la Reserva Nacional Pampa Galeras, ubicada a unos 30 kilómetros al oeste de Puquio, pero solo encontraron los ejemplares de la rana en dos pequeños riachuelos de 10 kilómetros de longitud en total en los alrededores de Allipacca.

Víctor Vargas, uno de los investigadores de la asociación y especialista del Serfor, informó que los riachuelos donde viven esta especie están rodeados de campos agrícolas, están atravesados por una vía asfaltada y por caminos rurales, por donde circulan vehículos y animales, muy cerca de Puquio.

«Incluso durante nuestros estudios encontramos abundantes residuos sólidos, como frascos desechados de productos agroquímicos, detergentes, plásticos. Además, muchas de las piscinas naturales donde deberían reproducirse estos anfibios tenían algas como consecuencia del uso de fertilizantes», aseveró.

La directora de Gestión Sostenible del Patrimonio de Fauna Silvestre del Serfor, Jessica Gálvez-Durand, dijo que este hallazgo es un aporte invaluable para la ciencia y la ecología, ya que estos anfibios son indicadores de la salud ambiental y ayudan al mantenimiento de las lagunas y ríos donde viven.

La directora indicó que las ranas acuáticas como el Telmatobius son amenazadas por las condiciones de contaminación de las aguas de los ríos y las lagunas que habitan, pero también por las especies invasoras que se comen los animales de los que ellos se alimentan, así como, por el tráfico ilegal y la caza furtiva.

«No debemos tomar jugo de rana que venden en los mercados porque proviene de una extracción directa de la naturaleza y afecta las poblaciones silvestres. Su consumo desde el punto de vista nutricional no provee ningún beneficio. Además, pueden afectarnos con diversas enfermedades», enfatizó.

Gálvez-Durand señaló que los primeros afectados por el cambio climático serían los anfibios por el cambio de las condiciones de sus hábitats, especialmente en espacios tan reducidos como el de la rana acuática de Allipacca, que profundiza su grado de amenaza.

Las ranas acuáticas de la familia Telmatobiidae son típicas de los Andes, donde actualmente se reconocen 61 especies, de las cuales 25 se encuentran en Perú.

Estas ranas se distribuyen en Chile, Bolivia, Perú y Ecuador, desde aproximadamente 1.800 metros sobre el nivel del mar hasta los glaciares andinos alrededor de 5.400 metros de altitud.

EFE

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