ONU pide a fuerzas de Haftar que interrumpan avance en Libia

El Consejo de Seguridad de la ONU pidió a las fuerzas libias comandadas por Jalifa Haftar que detuvieran su avance hacia Trípoli, en medio de temores generalizados de una confrontación militar que ponga en riesgo la estabilidad del país.

Reunido de urgencia en Nueva York, el Consejo de Seguridad llamó al autoproclamado Ejército Nacional Libio (ENL) a «detener todos los movimientos militares», dijo el titular de ese organismo, el diplomático alemán Christoph Heusgen.

El Consejo respaldó por unanimidad el llamado a Haftar, incluida Rusia, que apoya al mariscal.

Poco antes, en la ciudad libia de Bengasi, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, expresó su «profunda preocupación» por el riesgo concreto de que el país vuelva a verse sumergido en un conflicto armado.

«Abandono Libia con inquietud y profundamente preocupado. Aún espero que sea posible evitar un enfrentamiento sangriento en Trípoli y sus alrededores», indicó el diplomático portugués, quien se había encontrado con Haftar.

Sin embargo, este viernes en Nueva York diplomáticos revelaron que el enviado de la ONU a Libia, Ghassan Salame, admitió ante el Consejo de Seguridad que Haftar le dejó claro a Guterres que no tenía intención de detener su campaña para tomar la capital.

A última hora de la tarde violentos choques enfrentaban a fuerzas afines al Gobierno de Unión Nacional (GNA), con sede en Trípoli y dirigido por Fayez al Sarraj, con tropas del ENL, controlado por el mariscal Haftar.

Libia está sumida en el caos desde la caída del régimen de Muamar Gadafi en 2011 con dos autoridades que se disputan el poder desde hace años, el gobierno de Trípoli instalado en 2015 y reconocido por la comunidad internacional, y el ENL de Haftar, que controla el este del país.

El mariscal había anunciado el miércoles que estaba dispuesto a mandar a sus tropas hacia Trípoli para «limpiar» la región de «terroristas y mercenarios».

Haftar cumplió su palabra y desplegó a sus soldados hacia la capital, pero las fuerzas afines al GNA repelieron la primera oleada.

– Tomar Trípoli –

AFP / Mahmud TurkiaFayez al Sarraj, jefe del Gobierno de Unión Nacional (centro), visita a los mandos militares y de seguridad de las fuerzas que supervisaron la recaptura del punto de control de Janzur, este viernes 5 de abril entre Trípoli y la ciudad de Zauiya

La operación de Haftar se inició con un convoy armado que tomó posiciones a 27 km de Trípoli tras apoderarse de un retén en la entrada oeste de la capital.

Pero una milicia rival proveniente de Zauiya, situada a unos 20 km de este retén, recuperó el puesto tras un «breve enfrentamiento», afirmó una fuente de seguridad, que pidió el anonimato.

El propio primer ministro visitó el retén reconquistado, en compañía de comandantes militares, y habló brevemente con los hombres allá destacados antes de regresar a la capital.

AFP / Thomas SAINT-CRICQZonas de control en Libia

Según un periodista de la AFP, el tráfico era fluido por la mañana en el retén.

Decenas de combatientes del ENL de Haftar fueron hechos prisioneros y la milicia se incautó de sus vehículos, según la fuente de seguridad.

En las redes sociales circulaban fotos de «prisioneros» con uniformes militares y sentados en el suelo en un lugar desconocido. No se ha podido verificar si son auténticas.

Los posteriores ataques al sur de Trípoli se produjeron a unos 50 km de la capital, según fuentes de ambos bandos, y continuaban en la noche.

– Llamados de todo el mundo –

Washington, Moscú, París, Londres, Roma y Abu Dabi hicieron un llamado a «todas las partes» para «reducir inmediatamente las tensiones».

AFP/Archivos / Abdullah DOMAEl mariscal Jalifa Haftar, que controla el este de Libia, asiste a un desfile militar en Bengasi, el 7 de mayo de 2018

El propio Guterres recordó que «no hay solución militar en Libia. La solución debe ser política».

Una conferencia nacional bajo patrocinio de la ONU está prevista a mediados de abril en Gadamés (sudoeste), para establecer una «hoja de ruta» que incluya elecciones para intentar sacar al país del callejón sin salida.

Los ministros de Relaciones exteriores de los siete países más industrializados (G7) pidieron el viernes el cese «inmediato» de «todos los movimientos militares hacia Trípoli».

«Exhortamos a todas las partes implicadas a cesar inmediatamente todas las actividades y todos los movimientos militares hacia Trípoli, que interfieren en las perspectivas del proceso político conducido por Naciones Unidas, poniendo en peligro a los civiles y haciendo perdurar los sufrimientos del pueblo libio», declararon los siete ministros, reunidos en Dinard (noroeste de Francia), en una declaración común.

El 31 de marzo, la Unión Africana (UA) anunció la celebración en julio en Adís Abeba de una conferencia de «reconciliación» entre los diferentes bandos libios.

Los esfuerzos diplomáticos de estos últimos años para resolver la crisis libia han sido vanos. «El riesgo de escalada es creciente», opina Jalel Harshaoui, investigador del Instituto Clingendael de La Haya.

«Apoderarse de Trípoli (…) sigue siendo una posibilidad» para Jalifa Haftar, apoyado por varios países del Golfo, agregó Harshaoui, aludiendo a Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Arabia Saudita, donde el mariscal fue recibido a fines de marzo.

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