
Una cervecería en Francia ha decidido detener la venta de su popular cerveza «John Lemon» a partir del 1 de julio, tras una demanda formal presentada por Yoko Ono. La noticia fue confirmada por el propietario de la cervecería, Aurélien Picard, a la AFP.
El conflicto comenzó cuando, en marzo, un estudio legal de Países Bajos actuando en nombre de Ono exigió que la cervecera cesara inmediatamente la distribución de la bebida. Los abogados advirtieron sobre posibles sanciones que podían alcanzar hasta 100.000 euros (aproximadamente 116.000 dólares), además de multas diarias que oscilarían entre 150 y 1.000 euros (175 y 1.100 dólares) si no cumplían con lo solicitado.
«Nos pidieron que retiráramos todos nuestros productos del mercado y que dejáramos de usar la marca, ya que estaba protegida», explicó Picard, quien se mostró sorprendido por el alcance de la petición.
A pesar de las complicaciones legales, Picard logró un acuerdo para vender las 5.000 botellas que aún tenía en inventario hasta la fecha límite mencionada. La microcervecería, que cuenta con solo dos empleados, comercializa entre 50.000 y 80.000 botellas al año.
Sobre el origen del nombre de la cerveza, Picard comentó que hace cinco años buscaba un nombre original para una cerveza rubia con jengibre y limón, y «John Lemon» parecía adecuado. «Nuestra cervecería se ha dedicado estos diez años a jugar con los nombres de nuestras cervezas», añadió.
La empresa también presenta otras creaciones, como una cerveza rubia aromatizada que lleva el nombre de Jean-Gol Potier, en honor a un famoso diseñador de moda.
Ante la imposibilidad de seguir usando el nombre «John Lemon», Picard consideró renombrarla «Jaune Lemon», pero pronto recibió la advertencia de que el nuevo nombre era demasiado similar al original.
Esta curiosa historia refleja los desafíos de la creatividad frente a los derechos de marca, así como la aventura constante que vive Picard y su cervecería en un mercado cada vez más competitivo.
DCN/Agencias