
El Reencuentro de un Hijo Robado con su Madre Biológica en Chile
Por un periodista venezolano
El impactante caso de Kyle Adler, un chileno estadounidense de 36 años, ha conmovido a muchos tras descubrir que fue separado de su madre chilena, Ana María Navarrete, cuando apenas tenía nueve meses. Este revelador hallazgo desencadenó una profunda crisis de identidad que culminó en un emotivo reencuentro en Chile este año.
“Ver quiénes son realmente mis familiares ha sido un viaje revelador”, expresó Adler. “Siento amor y compasión; es hermoso tener una familia nuevamente”. Adoptado por una familia estadounidense en 1990, Kyle forma parte de una triste cifra de miles de niños que fueron sustraídos de sus familias durante la dictadura de Augusto Pinochet en Chile, y que ahora utilizan pruebas de ADN y apoyo de organizaciones para encontrar sus raíces.
Aunque fue criado en un suburbio acomodado de Chicago, Adler siempre tuvo la inquietud de conocer su verdadera historia. “Mis padres adoptivos me dieron mucho amor”, aclaró, aunque reconoció que no fueron conscientes de las circunstancias ilegales de su adopción. Sin embargo, tras su fallecimiento en 2022, la búsqueda se intensificó.
Adler, quien desde pequeño destacó por su inteligencia, sintió una necesidad urgente de conectar con su pasado. Su madre biológica, Ana María, era una madre soltera que trabajaba en una pescadería en Coronel. Ella había incorporado a Kyle en su vida, pero su situación económica la llevó a confiarlo a otra mujer, quien lo presentó como un niño en adopción a una familia estadounidense.
La justicia para los que sufrieron estos abusos sigue siendo un tema delicado en Chile, donde se estima que más de 20,000 niños fueron robados. Ya en 2017, Kyle se unió a un grupo de Facebook llamado “Nos Buscamos”, y, a través de la fundadora Constanza Del Río, logró verificar su historia y organizar una reunión.
Al principio, la verdad le causó angustia y múltiples sesiones de terapia, pero finalmente en febrero, sintió que estaba listo para conocer a su madre. El reencuentro, justo después del cumpleaños de Ana María y en el Día de San Valentín, fue un momento mágico. Ambos lloraron al verse; ella, visiblemente emocionada, le dijo: “¡Finalmente, mi sueño se ha hecho realidad!”.
Este conmovedor encuentro resalta tanto el sufrimiento de muchas familias afectadas por el régimen de Pinochet como la esperanza y el amor que prevalecen en historias como la de Kyle y Ana María.
DCN/Agencias