La abogada laboralista Maryolga Girán afirmó que la devaluación de la economía venezolana en los últimos años, y no el incremento de bonificaciones, es la causa principal de la disminución del valor de las prestaciones sociales y el ahorro de los trabajadores. Girán señaló que la erosión del poder adquisitivo afecta a todos, tanto a los trabajadores como a aquellos que tienen ahorros en bolívares.
Recordó que el salario mínimo permanece en 130 bolívares, y que el reciente ajuste del Gobierno únicamente se aplicó al ingreso del sector público, que incluye un aumento del bono de guerra económica de 150 a 200 dólares y el cestaticket a 40 dólares. Destacó que estos pagos son considerados sociales y no salariales, y por lo tanto no influyen en las prestaciones, utilidades ni el bono vacacional.
Sobre la percepción de que los años de servicio se han «licuado» debido a los bonos, Girán aclaró que el problema radica en la devaluación de la moneda, no en el sistema de remuneración. Explicó que la pérdida de catorce ceros en sucesivas reconversiones refleja esta crisis. Por ejemplo, un millón de bolívares en 2002 equivaldría hoy a 0,00000001. La hiperinflación ha hecho que las prestaciones sociales ya no cumplan su función de ahorro.
Girán pronosticó que, al estar los ingresos mayoritariamente formados por bonificaciones, las utilidades y el bono vacacional serán menores este año. Esta situación se debe a la recesión y la incertidumbre económica. En este contexto, sugirió que unas eventuales mejoras salariales dependerían de inversiones y ajustes económicos que favorezcan al sector empresarial. Resaltó que el Gobierno actuó de forma responsable al no implementar un aumento salarial generalizado, dada la carga fiscal que representaría.
DCN/Agencias