
Este lunes 11 de mayo, el FC Barcelona celebró su título de Liga con un desfile que atrajo a más de 750,000 personas en las calles de la ciudad condal. Sin embargo, fue Lamine Yamal quien acaparó la atención al ondear una bandera palestina desde lo alto del autobús descapotable, generando una gran controversia en redes sociales y reacciones de figuras del ámbito político y deportivo.
La imagen de Yamal, de tan solo 18 años, rápidamente se hizo viral. En un ambiente festivo donde predominaban jóvenes y niños que festejaban con sus ídolos, su acto de apoyo a una causa tan sensible como el conflicto en Oriente Próximo llamó la atención de muchos. La configuración del evento, que se desarrolló de manera alegre, se vio matizada por este gesto inesperado, que Yamal también decidió compartir en Instagram, eliminando cualquier duda sobre la espontaneidad del mismo.
Nacido en Mataró, de padre marroquí y madre ecuatoguineana, Yamal proviene de una familia musulmana y ha mostrado un fuerte carácter tanto dentro como fuera del campo. En marzo, tras padecer cánticos islamófobos durante un amistoso con la selección española contra Egipto, él se pronunció claramente: “Usar una religión como burla en un campo los deja como personas ignorantes y racistas”.
Las reacciones al gesto de Yamal han sido mixtas. Gabriel Rufián, diputado de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), lo celebró en redes, diciendo: “Guste más o guste menos. Bien por él”. Del mismo modo, Irene Montero, eurodiputada y secretaria política de Podemos, señaló que el acto del futbolista es digno y relevante en un contexto donde el deporte puede desafiar complicidades políticas.
Por el contrario, figuras del Partido Popular como Elías Bendodo criticaron el gesto, argumentando que el deporte no debe mezclarse con otras cuestiones. Su entrenador, Hansi Flick, también comentó sobre el tema, expresando su desaprobación mientras subrayaba que es una decisión personal de Yamal como adulto.
El acto de Yamal, más allá de ser un simple gesto de celebración, ha abierto un debate sobre la responsabilidad social de los deportistas y cómo sus acciones pueden resonar en temas globales. La polarización de reacciones muestra que el deporte, aún en su faceta más festiva, puede ser un espacio de controversia y reflexión.
DCN/Agencias