Desde el 3 de enero, el panorama del sector petrolero en Venezuela ha comenzado a cambiar. Según el economista León, esta nueva etapa se debe a las negociaciones entre el Gobierno interino, liderado por Delcy Rodríguez, y Washington, que han dado paso a un esquema de flexibilización. Este incluye licencias generales para que empresas estadounidenses operen bajo ciertas condiciones en el país.
Recientemente, el Parlamento aprobó una reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, permitiendo mayor participación del sector privado y extranjero. Aunque se mantiene cierta discrecionalidad en regalías y pagos, esta modificación abre la puerta a un flujo de inversión más robusto. León considera que esta iniciativa puede «habilitar un proceso de crecimiento en ingresos», algo que no era posible con el modelo estatista existente desde 2001.
En cuanto a las exportaciones, el analista resalta que Venezuela ya está vendiendo crudo a China sin ofrecer descuentos, una situación inédita luego de años de descuentos de hasta un 40% en el 70% de sus envíos. Se estima que los 250.000 a 300.000 barriles adicionales que se comercializarán este año lo harán en un mercado con precios altos, lo que podría incrementar significativamente los ingresos fiscales del país.
Datos del Banco Central de Venezuela indican que las exportaciones petroleras generaron 18.200 millones de dólares en 2025, con una producción promedio de 1,06 millones de barriles diarios en el tercer trimestre.
Por su parte, en febrero, Estados Unidos anunció que comercializará hasta 50 millones de barriles de crudo venezolano, gestionando los ingresos antes de hacer la transferencia al país. Además, el Colegio de Ingenieros de Venezuela ha propuesto implementar un sistema de trazabilidad de los ingresos petroleros, aunque los detalles aún no se han precisado. Según un reporte de The New York Times, existe preocupación sobre la transparencia en la administración de estos recursos.
DCN/Agencias