
El síndrome de fatiga crónica se define por un cansancio extremo que no mejora con el descanso, y tiende a intensificarse después de actividades, incluso de baja intensidad. Así lo indicó Susana Aldecoa, vicepresidenta primera de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria.
Este síndrome implica otros síntomas como problemas para dormir y declive cognitivo, además de manifestaciones como mareos, palpitaciones, hipersensibilidad a estímulos y dificultad al estar de pie, lo que dificulta su diagnóstico, agregó Aldecoa.
La especialista subrayó que el “mayor riesgo” asociado a esta condición no radica en su tratamiento, sino en la falta de reconocimiento y la posible minimización de sus efectos. “No podemos etiquetar algo tan complicado como este síndrome simplemente como ‘normal’ o ‘psicológico’ sin una evaluación adecuada”, acotó.
Después de obtener un diagnóstico, el enfoque debe ser integral y adaptado a cada paciente. Esto incluye el manejo de síntomas, terapias físicas y psicológicas, gestión de la energía y cambios en el estilo de vida. “Puede que no existan tratamientos curativos, pero sí podemos mejorar significativamente la atención a estos pacientes, validándolos, orientándolos y evitando causarles más daño”, concluyó Aldecoa.
Vía VTV
DCN/Agencias