En un cambio significativo para la política monetaria de Venezuela, Delcy Rodríguez, presidenta encargada, anunció la renuncia de Laura Guerra a la presidencia del Banco Central de Venezuela (BCV). En su lugar, fue nombrado Luis Alberto Pérez González, quien hasta ahora se desempeñaba como vicepresidente de la entidad y formaba parte del directorio desde abril de 2025.
Este cambio se produce en un contexto financiero delicado, apenas dos días después de que Estados Unidos levantara ciertas sanciones sobre el sistema de bancas públicas del país, incluyendo al BCV. Este relevo parece indicar una reestructuración destinada a manejar la nueva fase de operaciones internacionales que se abre para la institución.
En paralelo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) confirmó la reactivación formal de sus relaciones con Venezuela, interrumpidas desde marzo de 2019. El organismo reconoció la membresía histórica del país, que data de 1946, tras superar obstáculos diplomáticos que dificultaban la comunicación técnica.
Rodríguez relacionó este avance con gestiones diplomáticas recientes, agradeciendo a diversas administraciones, incluyendo la de Estados Unidos, por los acuerdos logrados con el FMI.
La administración de Pérez González comienza en un panorama notablemente diferente al de su predecesora. El levantamiento de restricciones de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) marca el fin de años de aislamiento que limitaron gravemente la capacidad del BCV para manejar divisas y operar en el sistema Swift. Con esta flexibilización, el banco recupera la facultad de actuar como corresponsal financiero global, facilitando el flujo de recursos hacia la economía local y permitiendo una mayor operatividad con el dólar estadounidense.
DCN/Agencias