Los países de la Unión Europea acordaron el viernes mantener la presión para imponer un precio global a las emisiones de CO₂ del transporte marítimo en las negociaciones de la Organización Marítima Internacional (OMI) que se llevarán a cabo la próxima semana, lo cual anticipa un posible conflicto con Estados Unidos.
El año pasado, la OMI decidió aplazar un año la discusión sobre el plan climático tras la firme oposición del Gobierno de Donald Trump, que amenazó con sanciones y restricciones de visado a los delegados que apoyaran la propuesta.
Pese a este aplazamiento, los países europeos buscan reactivar la iniciativa, como se detalla en su posición negociadora para las conversaciones venideras. El documento indica que los Estados miembros “se opondrán a cualquier intento” de dejar las medidas climáticas fuera de la agenda.
La UE está abierta a hacer ajustes al plan original de fijación de precios del carbono si eso mejora el apoyo a la medida. Sin embargo, los funcionarios europeos mostraron dudas sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo, dada la fuerte oposición de Estados Unidos.
En la reunión de octubre, un total de 57 países, incluidos China y grandes Estados marítimos como Liberia, votaron a favor del aplazamiento de la propuesta, mientras que 49 impulsaron un acuerdo. Entre los que apoyaron el aplazamiento estaban países europeos, Brasil y pequeñas naciones insulares vulnerables al cambio climático.
Además, una coalición de los tres principales registros navieros —Liberia, Panamá y las Islas Marshall— junto con empresas como la saudí Bahri, pidió a la OMI evaluar alternativas al plan original, señalando que el apoyo al marco actual ha ido disminuyendo.
La decisión del año pasado dividió a la UE, ya que Grecia y Chipre, con importantes industrias navieras, se abstuvieron en la votación, y otros países como Grecia, Malta e Italia no respaldaron la nueva posición, que fue aprobada por mayoría reforzada.
Con información de Reuters
DCN/Agencias