
La Fundación Narges, nombrada en honor a la premio Nobel de la Paz iraní Narges Mohamadi, denunció el miércoles que la Fiscalía de Teherán se niega a otorgar a la activista de Derechos Humanos una suspensión de su pena de un mes para recibir atención médica especializada, pese a que su vida corre un «peligro inminente». Mohamadi ha perdido casi 20 kilogramos y presenta una presión arterial «peligrosamente alta».
Aunque la Oficina del Médico Forense de Zanjan confirmó la necesidad de al menos un mes de baja médica, la Fiscalía sigue bloqueando su liberación. Su equipo legal ha trabajado “varias semanas” para intentar obtener esta autorización, pero las autoridades se niegan a concederla.
El estado de salud de Mohamadi es crítico. Su abogado, tras una reunión con ella, indicó que su presión arterial ha fluctuado entre 150/100 y 170/110 durante los últimos días, sin respuesta a la medicación. Además, padece dolor torácico recurrente y ha perdido más de 19 kg.
Hamidreza Mohamadi, hermano de la activista, expresó su angustia, afirmando que despierta con el miedo a escuchar sobre la muerte de su hermana. Describió su situación como “una muerte lenta”, asegurando que ella se presenta más débil y delgada en las llamadas desde prisión.
La familia ha manifestado su frustración al negar a Mohamadi la atención especializada que necesita, señalando que las condiciones en la prisión le están resultando letales. También se mostraron escépticos sobre el tratamiento que pudiera recibir por parte de médicos designados por el Estado.
Según la Fundación Narges, el Fiscal Adjunto de Teherán indicó que no era necesario trasladarla a un hospital en Teherán, a pesar de que un cardiólogo recomendó lo contrario, resaltando que el tratamiento en Zanjan no es suficiente para su condición.
La fundación ha hecho un llamado a la comunidad internacional y organismos de Derechos Humanos para exigir el traslado inmediato de Mohamadi a un hospital especializado y su liberación incondicional. La activista ha pasado la mayor parte de los últimos veinte años en prisión, ha sufrido múltiples infartos y fue sometida a una cirugía de emergencia en 2022. Volvió a ser arrestada en 2025 y, en 2026, fue condenada a siete años y medio adicionales de cárcel.
DCN/Agencias