¿Con qué frecuencia es recomendable reemplazar las sábanas? Estas son las opiniones de los expertos.

Dormir en sábanas que no se lavan regularmente puede llevar a la acumulación de sudor, bacterias y células muertas. Este proceso, que ocurre poco a poco cada noche, puede afectar la piel, el descanso y la salud, según diferentes especialistas.

Durante la noche, el cuerpo libera sudor y también pierde células de la piel, que quedan atrapadas en las sábanas. Aunque no siempre sean visibles, estos residuos crean un ambiente ideal para que proliferen los microorganismos. Se estima que una persona puede sudar hasta medio litro por noche y que las células muertas se convierten en alimento para los ácaros del polvo, organismos microscópicos que prosperan en espacios cálidos y húmedos.

Frecuencia recomendada para el lavado de sábanas

La frecuencia con la que se deben lavar las sábanas a menudo se subestima, en parte por la falta de suciedad visible. Sin embargo, investigaciones han demostrado que lo ideal es cambiarlas cada semana o, como máximo, cada dos semanas, para evitar la acumulación de residuos y la proliferación de microorganismos.

Un artículo de BBC sostiene que, tras una semana de uso, las sábanas pueden albergar millones de colonias bacterianas, lo que justifica la necesidad de lavarlas con frecuencia.

Casos en los que se requiere mayor frecuencia de lavado

La periodicidad del lavado puede variar según ciertas circunstancias y hábitos. En algunos casos, se sugiere aumentar la frecuencia:

  • Personas con alergias o piel sensible: cada 3 o 4 días.
  • Durante el calor: cada 4 o 5 usos, debido al incremento en sudoración.
  • Después de una enfermedad: es recomendable cambiar la ropa de cama al recuperarse, ya que virus y bacterias pueden quedar en los tejidos.
  • Uso de productos capilares o cremas: aumenta la acumulación de residuos.

Recomendaciones para el lavado adecuado

Para asegurar la higiene de las sábanas y minimizar la presencia de bacterias, se sugieren algunas prácticas:

  • Lavar con agua fría o tibia, evitando el agua caliente para no dañar las fibras.
  • No es necesario el uso de cloro o suavizante.
  • Usar un detergente neutro.
  • Pretratar manchas antes del lavado.
  • Añadir un poco de vinagre blanco para eliminar olores.
  • Lavar junto con ropa de cama similar, evitando prendas con cierres o velcro.

Vía El Nacional

DCN/Agencias

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