El repunte del petróleo, impulsado por el conflicto entre Irán e Israel, ha impactado los mercados globales. Las bolsas, los bonos y los metales experimentaron caídas significativas, mientras crece el temor de que los bancos centrales deban endurecer su política monetaria para contener un nuevo brote inflacionario que parecía controlado recientemente.
En Nueva York, el S&P 500 caía alrededor del 1%, borrando las ganancias de la semana anterior. El Nasdaq 100 se ajustaba en un 1,3% y el Dow Jones bajaba 0,7%. En Europa, el índice Stoxx 600 sufrió una baja del 2,7%, afectado por la aversión al riesgo. El índice MSCI World también cayó un 1,4%.
El mercado de renta fija no fue ajeno a la presión. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a dos años subieron hasta el 3,86%, mientras que en el Reino Unido alcanzaron el 4,43%. El Banco de Inglaterra mantuvo sin cambios sus tasas en una votación unánime, algo que no ocurría desde hace más de cuatro años.
El crudo se mantuvo como el foco de atención. El Brent aumentó más del 55% desde el inicio del conflicto, acercándose a los 112 dólares por barril, tras ataques a instalaciones clave en el Medio Oriente. El West Texas Intermediate también subió, aproximándose a los 98 dólares.
En el ámbito de las divisas, el dólar mostró poco movimiento, mientras el euro y la libra avanzaban ligeramente. El yen, considerado un refugio seguro, ganó terreno. Las criptomonedas sufrieron ajustes, con Bitcoin y ether cayendo cerca del 3%. El oro, habitual refugio, retrocedió más de 5% debido a la liquidación generalizada. Desde Washington, el presidente Donald Trump pidió a Israel e Irán detener los ataques, aunque el riesgo en la región sigue en aumento.
DCN/Agencias