Petróleos de Venezuela (Pdvsa) comenzó el año 2026 enfrentando una dura contracción en su flujo de caja. En enero y febrero, la empresa estatal reportó ingresos de 1.647 millones de dólares, lo que representa una caída del 46% en comparación con el mismo lapso del año anterior.
Según un informe de Petroguía, esta disminución se debe, en parte, a la baja en el precio del crudo Merey, el cual promedió 47,65 dólares por barril en los primeros dos meses del año, un 28% menos que el año pasado. Esta caída en las cotizaciones afecta directamente la capacidad de Pdvsa para generar divisas en un entorno donde sus márgenes ya son estrechos.
Un factor crucial surge desde Estados Unidos. Luego de acciones militares el 3 de enero, el presidente Donald Trump ordenó que los ingresos petroleros de Venezuela se retuvieran en el Departamento del Tesoro de EE. UU. La orden ejecutiva, firmada el 9 de enero, establece que estos fondos deben considerarse propiedad soberana de Venezuela y usarse exclusivamente para ayuda humanitaria e infraestructura, dejando a Pdvsa sin acceso inmediato a los recursos de sus exportaciones.
Esta medida contrasta con la dependencia de la economía venezolana de las exportaciones petroleras, que han representado más del 90% de las divisas del país. La retención de estos pagos limita la operatividad de Pdvsa y la capacidad del Gobierno para realizar gasto público, crítico en este momento.
Se espera que en marzo la facturación mejore debido al repunte de los precios internacionales tras el conflicto en Irán. Sin embargo, aún persiste un obstáculo mayor: no hay un mecanismo claro para liberar los fondos retenidos para gastos operativos o fiscales.
Así, Pdvsa inicia el año con menos facturación y acceso limitado a recursos, enfrentando presiones financieras por precios bajos y restricciones externas.
Con información de Petroguía.
DCN/Agencias