
El Ejército de Israel ejecutó este miércoles una nueva serie de bombardeos en el sur de Beirut, apuntando a lo que catalogó como “sedes terroristas” y “almacenes de armas” vinculados al partido-milicia chií Hezbolá. Hasta el momento, no se han reportado víctimas ni daños.
El Ejército israelí afirmó que su ofensiva continuará en respuesta a Hezbolá, que ha comenzado a operar bajo la influencia de Irán. En un comunicado, el ejército destacó su compromiso de proteger a los ciudadanos israelíes.
Antes de los bombardeos, se llevaron a cabo medidas para mitigar daño a la población civil, incluyendo órdenes de evacuación en áreas del sur de Beirut, específicamente en Haret Hreik y Burj al Barajné. El portavoz del Ejército israelí, Avichai Adrai, instó a los residentes a abandonar inmediatamente la zona y dirigirse hacia el este por la autovía de Damasco.
Según la ONU, el número de desplazados en Líbano ha aumentado a cerca de 700.000 debido a los ataques y las órdenes de evacuación por parte de Israel. Las autoridades libanesas reportaron 570 muertos por la reciente ola de bombardeos, en respuesta a ataques con proyectiles lanzados por Hezbolá, en represalia por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, en una ofensiva estadounidense e israelí en febrero.
A pesar del alto el fuego acordado en noviembre de 2024, Israel ha llevado a cabo múltiples bombardeos en Líbano bajo el argumento de actuar contra las actividades de Hezbolá, lo cual asegura que no infringe el acuerdo. Tanto el gobierno libanés como Hezbolá han expresado su crítica a estas acciones, que también han sido condenadas por organismos internacionales.
El alto el fuego estipulaba la retirada de las fuerzas tanto de Israel como de Hezbolá del sur de Líbano. Sin embargo, el Ejército israelí ha mantenido cinco puestos en el territorio libanés, lo que ha generado reclamos de Beirut y de Hezbolá por el cese de esta presencia militar.
DCN/Agencias