
El Ejército de Israel inició este lunes nuevas “operaciones terrestres limitadas” contra posiciones del grupo chií Hezbolá en el sur de Líbano. Esta acción forma parte de la campaña de bombardeos desarrollada en las últimas semanas, tras la ofensiva que comenzó el 28 de febrero.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que estas operaciones están destinadas a fortalecer la defensa en la región, desmantelar la infraestructura de Hezbolá y eliminar a grupos considerados terroristas. Según el Ejército, estos movimientos buscan ofrecer mayor seguridad a los residentes del norte de Israel.
Antes de las operaciones terrestres, se realizaron ataques con artillería y bombardeos en diversos “objetivos terroristas” con el mismo fin de “eliminar amenazas”. Las FDI reafirmaron su compromiso de seguir actuando contra Hezbolá, el cual, según afirmaciones israelíes, colabora con el régimen iraní.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, enfatizó que la maniobra busca resguardar a los habitantes de Galilea y el norte de Israel. Además, indicó que “cientos de miles” de personas evacuadas en Líbano no podrán regresar hasta que se garantice la seguridad en el área. Katz criticó al líder de Hezbolá, Naim Qasem, por su posición y lo acusó de poner en riesgo a su comunidad.
Tanto Katz como el primer ministro Benjamin Netanyahu ordenaron a las FDI actuar para destruir la infraestructura de Hezbolá cerca de la frontera, con la intención de evitar un regreso de la organización. Katz advirtió que Hezbolá enfrentará severas consecuencias por su agresión y su vinculación con Irán.
Por otro lado, las autoridades libanesas reportaron al menos 850 muertes a raíz de los recientes bombardeos de Israel, en respuesta a proyectiles disparados por Hezbolá, los cuales se produjeron tras la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei.
Con estos eventos, la situación en la frontera sigue siendo tensa, y la población civil se encuentra en riesgo.
DCN/Agencias