El mercado energético europeo se encuentra en una situación crítica tras un aumento del 45% en los precios del gas en la plataforma TTF de los Países Bajos, alcanzando casi 46 euros por megavatio hora. Este incremento se ha visto impulsado por la parada de parte de la producción de gas natural licuado (GNL) en Qatar, así como por las tensiones en el estrecho de Ormuz debido a recientes conflictos en Oriente Medio.
El aumento en el TTF también se ha reflejado en el índice NBP del Reino Unido, que experimentó variaciones rápidas en un contexto que ha sido caracterizado como “hipersensible”. La incertidumbre en cuanto a la continuidad del suministro global de gas ha sido un factor clave en esta volatilidad.
La situación se complicó tras el anuncio de QatarEnergy, que informó sobre la suspensión de la producción de GNL en el yacimiento North Field debido a un ataque. Aunque no se especificó el alcance del daño, la noticia generó una reacción inmediata en un continente que depende en gran medida de los envíos qataríes desde la crisis energética de 2022.
Además, las tensiones en el estrecho de Ormuz, donde Irán ha bloqueado el tránsito de buques tras ataques recientes, han aumentado el riesgo para el comercio global de petróleo y gas. Las navieras están optando por detener o desviar sus embarcaciones debido a la posibilidad de daños o confiscaciones, lo que añade más presión a un mercado ya afectado.
Una interrupción prolongada de la producción en Qatar significaría impactos directos para Europa, que importa entre un 12% y 14% de su GNL del país. Esto podría intensificar la competencia con Asia por los cargamentos, lo que refleja un panorama de vulnerabilidad para el continente.
DCN/Agencias