
Alberto News – Caracas, 11 de Febrero del 2026. Al menos tres migrantes, dos de nacionalidad venezolana y uno colombiano, perdieron la vida en el naufragio de una embarcación con 16 personas a bordo en el Caribe panameño. El bote se dirigía a Puerto Obaldía, en la frontera con Colombia.
La embarcación había partido del puerto de Miramar, un pueblo panameño donde suelen embarcarse migrantes que regresan de Norteamérica tras intentar establecerse en Estados Unidos. Muchos de ellos hacen este recorrido después de pagar un pasaje en barcos privados o en los escasos “barcos humanitarios” ofrecidos por las autoridades panameñas.
El Congreso General Guna Yala, la autoridad indígena de la comarca donde ocurrió el incidente, informó que el naufragio se produjo cuando el bote volcó, atrapando a cuatro migrantes debajo de la embarcación. Se confirmaron las muertes de dos mujeres venezolanas y un hombre colombiano, mientras que una mujer venezolana sobrevivió y fue llevada al puesto de Salud de Wissubwala antes de ser trasladada a Ciudad de Panamá.
Los demás ocupantes del bote fueron rescatados. El Congreso General Guna Yala indicó que, poco antes, otra embarcación con migrantes también sufrió un percance, pero todos los ocupantes sobrevivieron.
La Autoridad Marítima de Panamá (AMP) ratificó la cifra de tres fallecidos y una persona en «estado de salud reservado», aunque no proporcionó detalles sobre sus nacionalidades. La AMP lamentó lo sucedido y anunció que comenzará las investigaciones para establecer las causas y responsabilidades del incidente.
En 2025, Panamá recibió un total de 22.833 migrantes en flujo inverso, de los cuales más del 90% eran venezolanos, seguidos por colombianos, peruanos y ecuatorianos. Este viaje en sentido contrario contrasta con el descenso en el número de migrantes que cruzan el Darién hacia Estados Unidos, donde solo en 2023 lo hicieron 520.000 personas, cifra que disminuyó a más de 300.000 en 2024. Esta caída se atribuye a la estricta política migratoria de Estados Unidos y a medidas panameñas que han cerrado caminos en la selva del Darién.
DCN/Agencias