Control de la Contaminación por Mercurio: Un Compromiso Mundial Indispensable

La contaminación por mercurio ha ido en aumento, impulsada por la minería artesanal, la incineración de residuos y la quema de combustibles fósiles en plantas eléctricas. Esta contaminación afecta la salud de seres vivos y el medioambiente, lo que se conmemora cada 23 de febrero, Día Internacional del Control del Mercurio, establecido por Naciones Unidas.

El mercurio, considerado una de las diez sustancias químicas más tóxicas, es especialmente peligroso para el desarrollo infantil, tal como señala la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su problemática se originó tras el desastre en la bahía de Minamata, Japón, donde la empresa Chisso Corporation vertió residuos contaminados durante más de tres décadas, causando la enfermedad que lleva su nombre y provocando más de 3.000 muertes.

Este incidente llevó a la creación del Convenio de Minamata en 2013, negociado bajo el Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA). El convenio busca proteger la salud y el medioambiente de la contaminación por mercurio, un metal volátil que se transporta fácilmente.

El mercurio está presente de manera natural en agua, suelo y aire, y puede liberarse a través de erupciones volcánicas o incendios forestales. Además, interviene en procesos de fabricación de productos como plásticos, baterías, bombillas, cemento y cosméticos. En la minería artesanal, cremaciones e incineración de residuos, su uso es considerable, especialmente en el caso de metales no ferrosos.

Un estudio de la Universidad de Nanjing indica que la contaminación por mercurio en ríos ha aumentado, alcanzando actualmente 1.000 toneladas métricas anuales, comparado con 390 toneladas en 1850. En Brasil, entre 1985 y 2022, la invasión de territorios indígenas en Roraima causó la llegada de miles de mineros ilegales que utilizan mercurio para la extracción de oro, lo que contamina los ríos y, posteriormente, el océano.

El mercurio se acumula en la cadena trófica, afectando a pescados y mariscos, en especial en la cuenca amazónica, reconocida como la región más contaminada del mundo por esta sustancia. También hay zonas contaminadas en Ghana, Indonesia y Bangladés.

Entre los peces más afectados están el atún, el pez espada y el marrajo, que acumulan grandes cantidades de mercurio debido a su longevidad. Esto representa una preocupación en la salud pública y medioambiental a nivel global.

DCN/Agencias

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