
La Fiscalía de Burdeos, Francia, inició una investigación penal por la muerte de un bebé que supuestamente ingirió leche de fórmula de Nestlé. El hecho ocurrió a comienzos de enero y ha sido reportado por medios franceses.
La indagación busca determinar si la leche consumida por el lactante contenía la toxina cereulida, que puede generar problemas intestinales como diarrea y vómitos. Esto motivó la retirada de marcas de leche en polvo de Nestlé, como Nidal y Guigoz. El bebé, que nació el 25 de diciembre, fue ingresado al hospital el 7 de enero y falleció al día siguiente.
La posible contaminación también provocó la retirada de leches de fórmula del grupo Danone en Singapur y de Lactalis en 18 países, entre ellos España y varias naciones de Latinoamérica. La ONG Food Watch anunció su intención de presentar una denuncia por la venta de esta leche infantil, asegurando que la bacteria era conocida desde hace dos meses y que millones de lactantes podrían verse afectados.
Food Watch criticó a Nestlé por su falta de transparencia en las retiradas de productos. El responsable de Nestlé, Philipp Navratil, declaró a mediados de enero que hasta el momento no se ha confirmado ningún caso de enfermedad relacionado con sus productos y que las retiradas fueron una «medida de precaución». También se disculpó por la preocupación causada a los padres y profesionales de la salud.
Los ministerios de Agricultura y Sanidad de Francia aclararon que no hay evidencia de un vínculo directo entre el consumo de estas leches y síntomas en lactantes, y afirmaron que están monitoreando la situación. Además, el Gobierno francés anunció que se ha identificado un ingrediente como fuente de la contaminación: un aceite producido por un proveedor chino, rico en ácido araquidónico, importante para el desarrollo infantil.
DCN/Agencias