La "fatiga mental": un verdadero obstáculo en el proceso de dejar de fumar

Dejar de fumar: Un desafío cotidiano

Dejar de fumar es un reto significativo que no se limita a la falta de voluntad. La guía "Te ayudamos a dejar de fumar" de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) clasifica el tabaquismo como una enfermedad crónica y un trastorno adictivo que afecta al fumador de por vida. Además, la guía aclara que no existe un consumo seguro de tabaco. Aunque no todos los fumadores desarrollan enfermedades relacionadas, hay un alto riesgo de padecerlas y de sufrir daños en diversos órganos y en la piel.

Ventajas de dejar de fumar

Abandonar el tabaco trae consigo numerosos beneficios, tales como:

  • Reducción de la tensión arterial y la frecuencia cardíaca.
  • Menor riesgo de enfermedad coronaria, infartos y muerte por problemas cardíacos.
  • Disminución de la tos, la fatiga y el riesgo de infecciones respiratorias.
  • Aunque requiere tiempo, se reduce el riesgo de cáncer.
  • Mejoría en las molestias digestivas.
  • Circulación sanguínea más efectiva.
  • Recuperación del gusto y el olfato.
  • Aumento en la capacidad para hacer ejercicio.
  • Mejora en el aspecto de piel y cabello.

Sensaciones al dejar de fumar

Dejar el tabaco no es sencillo y puede desencadenar síntomas transitorios. Jorge Pastor, profesor de Psicología y experto en adicciones, señala que el cuerpo y la mente deben adaptarse a la ausencia de nicotina. Durante los primeros días, es común experimentar irritabilidad, ansiedad, dificultades de concentración, aumento del apetito, alteraciones del sueño y un deseo intenso de fumar. También pueden presentarse síntomas físicos como cansancio y dolores de cabeza.

El sentimiento de vacío puede surgir cuando el tabaco está relacionado con las interacciones sociales o la gestión del estrés, lo que puede llevar algunas personas a sentirse desorientadas.

Fatiga mental

Asimismo, la fatiga mental es un síntoma posible al dejar de fumar. Según un estudio en la revista Addiction, este agotamiento puede aumentar el riesgo de recaída, independiente del tiempo desde que se dejó de fumar. Pastor explica que dejar el tabaco implica un esfuerzo constante, lo que consume recursos emocionales y cognitivos, generando una sensación de desgaste.

Este cansancio psicológico puede prolongarse durante meses, mientras que los síntomas físicos de abstinencia suelen resolverse en un periodo de 2 a 4 semanas. El esfuerzo por mantener la abstinencia, más que la dependencia física, puede ser la razón de esta fatiga duradera.

Algunos exfumadores reportan soñar que fuman, lo cual podría estar relacionado con el esfuerzo mental de resistir y controlar el deseo. Con el tiempo, estos sueños tienden a desaparecer.

Por todas estas razones, es crucial buscar ayuda, ya sea con tratamientos farmacológicos o terapias psicológicas que aborden la ansiedad y fomenten la autorregulación emocional.

DCN/Agencias

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