
En una subasta programada para el 15 de octubre, la casa de remates C&T Auctions de Ashford, Inglaterra, pondrá a la venta un “teleprinter” alemán de la Segunda Guerra Mundial, relacionado con la máquina de cifrado Lorenz SZ42. Según el Daily Mail, este artefacto fue adquirido por un agente británico de inteligencia, quien lo hizo funcionar y luego lo regaló a un amigo después de adaptar el enchufe. Desde entonces, su historia ha pasado por varias manos hasta llegar a la casa de subastas.
La Lorenz SZ42 fue diseñada por los nazis como un sustituto de la famosa máquina Enigma, que había sido descifrada por el matemático Alan Turing en 1942. Esta máquina, que parece una voluminosa máquina de escribir, se utilizaba para encriptar mensajes que se enviaban desde el alto mando alemán a los comandantes en el campo de batalla.
Matthew Tredwen, experto de C&T Auctions, explicó que la Lorenz SZ42 se utilizó intensamente desde 1942 hasta el final de la guerra. Con sus doce ruedas, cada una con diferentes componentes, la codificación resultante se considera indescifrable. Aunque no es tan célebre como la Enigma, su escasez la convierte en una pieza más difícil de encontrar.
El especialista destaca que la máquina está completa, incluyendo todos sus accesorios originales, aunque presenta signos de desgaste y algo de óxido. La subasta representa una oportunidad excepcional para los coleccionistas, ya que se trata de uno de los pocos ejemplares conocidos en manos privadas.
Tredwen enfatiza que este objeto raro ha capturado la atención de aquellos interesados en la historia criptográfica, y su singularidad no se puede pasar por alto.
Por otra parte, no podemos olvidar la figura de Alan Turing, quien es reconocido como el principal descifrador de códigos en Bletchley Park. Turing, destacado genio matemático, enfrentó una cruel persecución por su orientación sexual en una época en que las relaciones entre personas del mismo sexo eran ilegales en el Reino Unido. Tras ser obligado a elegir entre la prisión y la castración química, Turing se quitó la vida a los 41 años, dejando un legado perdurable en el mundo de la criptografía y la computación.
Sin duda, la subasta del C&T Auctions no solo trae consigo un artefacto histórico, sino también la memoria de una época oscura de la humanidad.
DCN/Agencias