Inaudito: El becario de la NASA que se adueñó de 21 millones de dólares en rocas lunares mientras soñaba con el sexo en la luna

A finales de los años 60, el planeta entero fue testigo de cómo los astronautas del programa Apolo recolectaban muestras de rocas en la Luna, un momento glorioso en la historia de la ciencia. Sin embargo, en la primavera de 2002, un insólito evento sacudió el Centro Espacial Johnson en Houston, Texas: un grupo de tres becarios decidió llevarse valiosas muestras que estaban resguardadas con celo.

Las piezas, que valían entre 1.000 y 5.000 dólares por gramo, fueron ofrecidas en internet, pero no antes de que los jóvenes las usaran para satisfacer una peculiar fantasía. Thad Roberts, el arquitecto del robo, tenía 24 años y enfrentaba problemas económicos, lo que lo llevó a unirse a Tiffany Fowler y Shae Saur, otros pasantes de la NASA.

La noche del atraco, el trío se infiltró en el centro con sus credenciales y lograron sacar una enorme caja fuerte de 270 kilogramos que contenía solo 101 gramos de rocas lunares y un meteorito, pero cuyo valor total alcanzaba los 21 millones de dólares. Sin embargo, este peculiar asalto también tuvo consecuencias nefastas: las muestras fueron contaminadas y casi tres décadas de investigación fueron destruidas en el proceso.

Los cómplices buscaron vender el botín, pero uno de los compradores, un belga llamado Axel Emmerman, sospechó del trato y alertó al FBI. Las autoridades organizaron una operación para atrapar a los ladrones, quienes, irónicamente, elegieron el 20 de julio de 2022, en el aniversario del alunizaje del Apolo 11, para reunirse con los «compradores».

Antes de esa reunión, la pareja de amantes decidió «celebrar», colocando las rocas lunares en la cama del hotel para simular un momento de «intimidad lunar». Roberts hizo una declaración curiosa: “Nadie había tenido sexo en la Luna antes”, refiriéndose a su improvisada manifestación de amor.

Al llegar al encuentro, fueron arrestados y las muestras fueron recuperadas. Roberts recibió una condena de ocho años, aunque solo cumplió seis. Las demás implicadas recibieron sentencias menores. «Lo hice por amor», confesó Roberts, añadiendo que el robo fue una forma de demostrar su devoción. Sin embargo, tras este insólito episodio, esa relación quedó en el olvido.

DCN/Agencias

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