El nuevo líder de la oposición. Robert Alvarado

«Ningún hombre será un gran líder si quiere hacerlo todo él mismo u obtener todo el mérito para sí mismo por hacerlo» —Andrew Carnegie. 

Las elecciones primarias de la Plataforma Unitaria Democrática de 2023 se realizarán el 22 de octubre del 2023, para escoger al candidato de la coalición en las elecciones del año siguiente a la Presidencia de Venezuela. Quien sea electo, dejará una huella imborrable con su actuación, con su capacidad, con sus intenciones, con su carácter, con su capacidad de unir o desunir a los venezolanos que están dentro y fuera de Venezuela. Desde ya, sin saber quién será, es catalogado como el nuevo líder de la oposición, pues representará una opción para quienes están descontentos con el gobierno actual y buscan un cambio en Venezuela. En el lado oficialista, el asunto es más complicado en cuanto a liderazgo, aún no se ha confirmado si será el propio Nicolás Maduro el que represente al sector oficial, ni cuál será el mecanismo que utilizará el partido de gobierno para elegir a su candidato.

Todos sabemos que un buen líder es consciente de sí mismo, se comunica eficazmente, delega trabajo, fomenta el pensamiento estratégico y motiva a los miembros del equipo para dar lo mejor. Por tanto, la misión de ese nuevo líder opositor será motivar, congregar y atraer la mayor cantidad del electorado, incluso a aquellos que no están en este momento con ninguno de los ex precandidatos, pero que se puedan ir sumando una vez el candidato único active su campaña o lidere a la oposición. Habrá de conducir una candidatura que sea más competitiva y que simultáneamente pueda congregar la mayor suma de respaldos posibles de diversos sectores, no sólo dentro de la oposición, sino que eventualmente podría “morder un pedazo del electorado chavista”, es decir, capitalizar ese descontento del chavismo que es bastante significativo en este momento, porque ellos también sufren los males de la decepción y frustración. Aparte del plano de la mera simpatía política, más de 9,3 millones de venezolanos sufren de inseguridad alimentaria, de moderada a grave: un tercio de la población. De acuerdo a las Naciones Unidas, 7 millones de venezolanos necesitan asistencia humanitaria urgente, un universo nada despreciable en términos de tendencia del voto en contra del régimen.

Ese nuevo líder de la oposición debe dialogar, como se hizo en días pasado en la isla de Barbados. Claro, sin tantos asomos de negociaciones turbias por debajo de la mesa. En todo caso, debe negociar, es importante hacerlo, como principio de transición política, en este punto, incluso se comenta que en la mesa de negociación esté en marcha un proceso para el levantamiento de inhabilitaciones políticas como la que tiene María Corina Machado, cierto o falso, negociando todo es posible, con mayor razón hoy día, cuando el costo político del régimen para mantenerse en el poder se ha elevado a niveles casi insostenibles, al punto que cedieron en relación a la liberación de algunos presos políticos tales como: Mariana Barreto, Marco Antonio Garcés Carapaica, Eurinel Rincón, Juan Requesens y el periodista Roland Carreño. Acción, que a simple vista no deben haber hecho de buena gana, porque dejar ver las costuras del régimen, sus carencias, entre otras, la de dinero fresco, de allí que insistan en el levantamiento de sanciones, algo que lograron parcial y temporalmente.

Aplaudo esas liberaciones, pero no veo a otros de muy vieja data, como los presos políticos  Rolando Guevara Pérez, Otoniel Guevara Pérez y Juan Guevara Rodríguez, que sufren en carne propia un injusto encarcelamiento desde hace un buen tiempo, demasiado como para decir que en su caso el objetivo era hacer justicia, al contrario, se trata de una estrategia para atemorizar, para sembrar miedo y odio, y fue por eso que los sentenciaron por un crimen cuyos responsables apelan al encarcelamiento indefinido como mampara de un error político que evidencia inocencia y decencia en ellos, condenados el 20 de diciembre de 2005 a 27 años por el homicidio del fiscal del Ministerio Público, Danilo Anderson, que todos sabemos fue un vulgar montaje o en términos jurídicos  un falso positivo, montado en este caso violando el principio de presunción de inocencia, cuyo artífice fue el entonces Fiscal General de la República, Isaías Rodríguez, quien señaló de asesinos a los hermanos Guevara, incluso antes de recibir sentencia y uso para ello a un fulano testigo estrella, Giovanny Vázquez. Y como este caso, también hay otros casos de presos políticos, víctimas del régimen, que al parecer sus nombres fueron sustraídos del listado a excarcelar o nunca han estado en agenda. Buen punto para el nuevo líder de la oposición.

Para Jesús María Casal, presidente de la Comisión Nacional de Primaria, ese nuevo líder tendrá una tarea histórica como candidato de la oposición o nuevo líder de la oposición, obvio, le tocará ser capaz de influir, de motivar a los venezolanos y hacer que todos, opositores o no, trabajen con entusiasmo, enfocados en la consecución de logros, metas y objetivos, que se habrán de traducir en la unión política y ciudadana de los venezolanos en pos del anhelado cambio de timón en la gobernanza del país. A eso está llamado el que salga electo en las primarias…

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