Presidente de Mali es despojado de sus funciones

El vicepresidente transitorio de Mali, el coronel Assimi Goïta, anunció la destitución del presidente Bah Ndaw y el primer ministro Moctar Ouane, arrestados el 24 de mayo por el Ejército. La transición tras el golpe de Estado en agosto pasado se descarrila hacia los deseos del líder militar, que prometió elecciones en 2022.

En Mali regresa la incertidumbre luego de que este martes 25 de mayo el coronel y vicepresidente Assimi Goïta confirmara que expulsó del Gobierno a los líderes de la transición tras el golpe de estado en agosto de 2020.

Goïta, que encabezó la junta militar que tomó el poder por la fuerza, dijo que el presidente Bah Ndaw y el primer ministro Moctar Ouane habían sido despojados de sus funciones y prometió elecciones en 2022.

Ambos líderes transitorios fueron detenidos el lunes por oficiales del Ejército en confusos hechos, donde trascendió que la ruptura se produjo por una reorganización del gobierno, dijeron a la agencia AFP dos altos funcionarios.

En un comunicado emitido en Bamako este martes, Goïta no precisó cómo queda conformado el Gobierno, pero dijo que «el proceso de transición sigue su curso normal», queriendo enviar un mensaje de calma y normalidad a la ciudadanía para que continúe «libremente con sus ocupaciones».

El líder militar no ofreció detalles sobre el paradero de los detenidos, que fueron conducidos a un campo militar de Kati.

El anuncio marca la más reciente crisis que golpea al empobrecido país de África Occidental, que libra a su vez una guerra contra la insurgencia yihadista.

«Violación del estatuto de transición»

El coronel Goïta, a la cabeza de los golpistas que derrocaron al presidente electo Ibrahim Boubacar Keïta el 18 de agosto de 2020, le reprochó al presidente Bah Ndaw y al primer ministro Moctar Ouane haber formado un nuevo gobierno sin haberlo concertado previamente con él, si bien está a cargo de la defensa y de la seguridad, ámbitos fundamentales en un país en plena tormenta.

“Semejante proceder es prueba de una voluntad manifiesta del presidente de la transición y del primer ministro de ir hacia una violación del estatuto de transición (…), por lo cual hay una intención manifiesta de sabotaje de la transición”, declaró.

El estatuto, en su mayoría redactado por los coroneles, es un texto de referencia de la transición que debe llevar a los civiles al poder.

Imagen de archivo. El presidente interino de Mali, Bah Ndaw, juramenta su cargo en Bamako, la capital, el 25 de septiembre de 2020. © Amadou Keita / Reuters
Imagen de archivo. El presidente interino de Mali, Bah Ndaw, juramenta su cargo en Bamako, la capital, el 25 de septiembre de 2020. © Amadou Keita / Reuters © Reuters

El coronel Goïta afirma haberse visto “en la obligación de actuar” y de “alejar de sus prerrogativas al presidente y al primer ministro al igual que a todas las personas implicadas en la situación”.

Calma en Bamako, la capital

El 18 de agosto de 2020, Mali tuvo su cuarto golpe de Estado desde la independencia. Aunque en Bamako corrían rumores difíciles de confirmar, la capital tenía un ambiente de relativa normalidad el lunes en la noche. Misiones internacionales difundieron mensajes de prudencia.

Al cabo de unas semanas, los coroneles habían instalado autoridades de transición: un presidente, Ban Ndaw -militar retirado- y un gobierno dirigido por Moctar Ouane, un civil, que se habían comprometido, de mala gana y bajo la presión de la comunidad internacional, a entregarle el poder a unos civiles electos al cabo de 18 meses, y no después de tres años como lo consideraban necesario.

Un nuevo gobierno recién anunciado

Enfrentado a una creciente contestación política y social, el primer ministro presentó hace diez días la renuncia de su gobierno y fue reconducido de inmediato a sus funciones por el presidente de transición Ndaw, con la misión de formar un equipo de apertura.

La gran incógnita era el lugar que se le dejaría a los militares, en particular a los cercanos a la antigua Junta, y el temor de que los coroneles no se contentaran con las decisiones de Moctar Ouane no dejó de aumentar durante los últimos días.

En el gobierno anunciado por la presidencia de transición, los militares siguen teniendo el control de los ministerios de Defensa, Seguridad, Administración Territorial y Reconciliación Nacional.

Pero, entre los cambios anunciados en un comunicado leído en la radio-televisión pública, dos miembros de la antigua junta, los coroneles Sadio Camara y Modibo Kone, renunciaron a sus respectivas carteras de la Defensa y la Seguridad. Fueron reemplazados respectivamente por el general Souleymane Doucoure y por el general Mamadou Lamine Ballo.

En el ámbito de la Educación y de los Asuntos Territoriales, el nuevo gobierno también acogió a dos ministros miembros de la Unión por la República y la Democracia (URD), principal fuerza política del Movimiento del 5 de junio (M5), el colectivo que había animado la manifestación que desembocó en el derrocamiento del presidente Keïta.

“Una especie de Traición”

Para Bassirou Ben Doumbia, analista político entrevistado por France 24, los eventos de este lunes están ligados a la comunicación entre el gobierno de transición y el ejército. “La junta no fue consultada tras la renuncia ni tras el nuevo nombramiento del primer ministro”, explica.

“Actualmente, después del establecimiento del gobierno, dos figuras emblemáticas” de los eventos del verano de 2020 fueron apartadas, añade. “El presidente de la transición funda la legitimidad de su poder sobre los militares, son ellos quienes lo pusieron en el poder. El hecho de no haberles consultado y de retirar algunos pesos pesados del gobierno puede parecer como una especie de traición a los militares”, considera el analista.

“La destitución de los pilares del golpe es un error de juicio mayor”, le dijo a Reuters un antiguo representante del gobierno maliense. “Estas acciones seguramente están destinadas a permitirles volver a sus cargos”, añadió.

Mali vive una situación de crisis de seguridad excepcional

No se conoce de manera inmediata el objetivo preciso del Ejército. Un miembro del ejército en Kati le declaró a Reuters que no se trataba de un arresto. “Lo que hicieron no está bien”, afirmó una fuente, refiriéndose a la reestructuración. “Les estamos haciendo saber que se tomarán decisiones”.

Según el analista Bassirou Ben Doumbia, la actual crisis podría tener consecuencias sobre la seguridad del país. “Mali vive una situación de crisis de seguridad excepcional”, declaró para France 24. «Si durante este momento los que debían encarnar la defensa nacional están en las luchas de poder, entonces puede haber consecuencias sobre la eficacia de la acción militar en el marco de la lucha contra el yihadismo”.

Condena de la comunidad internacional

La ONU, grandes organizaciones africanas, Francia, Estados Unidos y otros países condenaron el lunes la “tentativa de golpe de fuerza” que está en curso en Mali, y rechazaron de entrada los hechos ocurridos, incluyendo una eventual renuncia forzada de los dirigentes de transición detenidos por los militares.

En un comunicado común, la misión de la ONU en Mali (Minusma), la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), la Unión Africana, Francia, Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania y la Unión Europea “exigen la liberación inmediata e incondicional” del presidente y el Primer ministro de transición detenidos durante la jornada junto con algunos de sus colaboradores.

Por otro lado, el secretario general de la ONU, António Guterres, hizo un llamado “a la calma” en Mali, en un Tweet, y a la “liberación incondicional” de sus dirigentes civiles, detenidos durante la jornada por los militares.

 

France24 con AFP y Reuters

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