El jetón del engendro. Por Marlon S Jiménez García

a realidad venezolana es dantesca, dramática y espeluznante; lo digo porque está relacionada, nada más y nada menos que con la “muerte”. Eso lo vengo diciendo desde hace mucho tiempo: las muertes de los neonatos en los hospitales públicos son alarmantes, las cifras así lo determinan, de cada 10 recién nacidos, entre un 60 y 70% se complican y llegan a morir, porque hay una inexistencia total de los medicamentos y de los equipos que se necesitan para salvarle la vida (cifras dadas por los dirigentes de los gremios de la salud, presentadas en la OEA y en las instituciones internacionales relacionadas con la defensa de los DDHH); asimismo, ocurre con los enfermos renales, diabéticos y con la población de la tercera edad.

Otro problema que agudiza los índices de muerte es el desabastecimiento de los productos fundamentales para la dieta diaria, ésta cada vez se acentúa más y lo poco que se logra conseguir cuesta un  “ojo de la cara” ya que la hiperinflación corroe en incrementos decrecientes el mísero salario (con todo y la reconversión monetaria de la cual se jacta el engendro) que se obtiene de una relación de trabajo.

Todo esto en su conjunto, crea de ipso facto problemas de calidad de vida, angustia y desesperación; vemos como nuestras familias sufren por los más débiles que la constituye como tal: los niños y ancianos. Esto ha provocado la diáspora más grande que ha tenido nuestro país y la del continente, en toda su historia y todo ello por la “supervivencia” y para contrarrestar de alguna manera la “muerte” como filosofía de vida del comunismo

El engendro, asesorado a la perfección por “destructores” como son los comunistas de Cuba y de otros países que padecieron in situ el desmadre que causa el comunismo en toda la estructura de la sociedad donde se implantó, sigue jugando al engaño. Hacen propaganda con la reconversión económica realizada, intentan demostrar de “manera fallida” que la economía de nuestro país, ahora sí, responderá al clamor social que exige un cambio que esté inequívocamente relacionado con su calidad de vida. Sí hay un aumento salarial y no se toman medidas de control en la emisión del dinero circulante es seguir dando un “salto al vacio”, nunca habrá un control verdadero de la hiperinflación reinante. Las medidas tomadas por el “jetón” que a mala hora dirige los destinos del poder, son más de lo mismo; en 20 años no han podido enderezar el rumbo de la economía. Todo lo que han hecho en esta reconversión monetaria, hundirá mucho más a los que menos tienen: el aumento a precios internacionales de la gasolina por la quiebra de PDVSA (en la IV república fue la empresa más sólida y eficaz en su ramo del continente) y el aumento en cuatro puntos del IVA le propinan a estos un  “golpe al hígado” mortal que le quita toda oportunidad de mejora en calidad de vida, ya que la incidencia es directa en la movilidad social; los controles de los precios de los productos de la dieta diaria, sin ningún incentivo al productor, limita, restringe y evita toda posibilidad de producción que es la consecuencia directa de políticas económicas comunistas; es decir el jetón del engendro está aplicando una cartilla vivida durante 50 años por el pueblo cubano y allí están plasmadas sus consecuencias. Ante esta insolente gestión del engendro y del comunismo, tenemos el sagrado deber de decir ¡basta ya!; para ello, tenemos que recordar siempre la frase que dijo PERICLES, político ateniense, fundador de lo que hoy conocemos como DEMOCRACIA: “El hombre que no se preocupe por la cosa pública, no se le puede llamar pasivo, sino inútil”.

DC / Prof. Marlon S Jiménez García / Profesor Universitario / Marjimgar54@hotmail.com

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