Populismo, hambre y decepción, por Golfredo Dávila (@golfredodavila)

Bolívar decía, “por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza…”, concluía eso, a propósito de lo devastador que es para un país, el poco conocimiento político de sus habitantes. No estaba muy lejos de la verdad, desde luego si trasladamos esa premisa a la actual realidad, habría que añadirle, que este régimen ha dominado a la sociedad venezolana por el engaño, por el terror y el hambre.

 

Echarle la culpa a los electores que votan a favor del hambre y el caos de salud y de servicios públicos, es algo similar a decir que los aumentos salariales generan inflación, sabiendo que la tragedia económica, expresada hoy en hiperinflación, recesión y escasez, son ocasionadas por las perniciosas políticas económicas. Como vivimos en un país en crisis, las elecciones no escapan de ello y son afectadas por un entramado muy complejo, que tiene muchas aristas, siendo una de ellas, el sistema electoral fraudulento y otra no menos importante, la enfermedad del populismo que arrastramos desde hace unos 60 años y por supuesto agravada en estos últimos 18 años de régimen chavista.

 

No repetiremos todo lo que se ha dicho sobre el fraude electoral, haremos hincapié en los daños del populismo, que hace que las personas escojan a sus verdugos; o crean en la buena fe del estafador de siempre, tal cual lo hacen quienes caen en aquella trampa muy conocida como la del juego de los tres vasos y la bolita; o sucede lo que ya es una incultura, que dejó en pañales al viejo populismo, donde los más golpeados por el hambre, no se comen el cuento de las ofertas electorales, sino que asumen las elecciones como una subasta, mediante la cual se vota, por los candidatos que más reparten, es un sector que sobrevive el día a día, que no piensa en las elecciones como instrumento para mejorar su futuro, ni se interesan por el cambio político del país. Lo que es un plato servido para los abusos del régimen.

 

Veamos sólo una muestra, de los últimos dos procesos, donde los representantes del narco régimen, sin ningún pudor, alardeaban a los cuatro vientos sus ofrecimientos, “si votas a favor de la tragedia, tendrás el bono de los 500 mil Bs”, utilizando como garantía el voto asistido. Lo grave es que la inmoralidad de usar el hambre como mecanismo de chantaje, se ha hecho rutina.

 

Esto, sumado a los esfuerzos fallidos en la lucha por salir del régimen; al rechazo de la ciudadanía al CNE tramposo; y a la fractura ocurrida en el movimiento opositor, ocasionó un elevado grado de decepción y en consecuencia una alta abstención, que se tradujo en que el 25% de los electores le dieran la victoria al régimen.

 

Si el rechazo al régimen sigue siendo mayoría, pero dispersa, nos queda entonces, la gran tarea de unir el descontento y convertirlo en el instrumento para el cambio. Al lado de ella, prepararnos para celebrar unas primarias, en las que el pueblo escoja su candidato presidencial; crear un gran frente unitario de luchas que incluya a todos los sectores, que salga a la calle y acompañe al pueblo devastado por el hambre y la crisis de salud, que diseñe un programa común de gobierno, que priorice el combate al hambre, que apunte a la reconstrucción integral del país y a un modelo de convivencia democrática dirigido al desarrollo. Este esfuerzo podrá, de seguro, transformar la decepción en entusiasmo y organización, requisito para alcanzar la victoria durante este año 2018.

 

DC / Ing. Golfredo Dávila / Secretario General de Vanguardia Popular en el Zulia / @golfredodavila

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