La razón por la que nunca debes apretarte las espinillas

Apretarte las espinillas se ve como una buena idea cuando tienes una, pero este hábito causa daños a largo plazo.

Una mañana despiertas, te miras al espejo como todos los días y de repente lo ves ahí, intruso, ha llegado aunque nadie lo haya invitado. Y es que los granos de acné, aparte de no ser nada agradables, no tienen respeto por nadie. Ellos no reparan en aparecer así de la nada por más que tengas una entrevista de trabajo, una cita o un almuerzo con amigos.

Sin embargo, aunque quieras con todas tus fuerzas reventarlo —o por el contrario, aunque quieran reventártelo pese a que tú no estés tan de acuerdo- esa no podría ser la mejor idea. Para entender por qué, repasemos cuál es la causa.

El acné aparece cuando los poros de la piel se taponean con grasas y células muertas. Entonces, la grasa natural del cuerpo se sigue produciendo pero ya no puede salir por el bloqueo, por ende queda atrapado dentro del orificio haciendo que este se haga cada vez más grande.

Una vez tapados, tus poros se convierten en caldo de cultivo para las bacterias, que incluso pueden llegar a provocar pequeñas infecciones subcutáneas y causar una inflamación. Ante esto, tu cuerpo responde a las infecciones enviando células y enzimas del sistema inmunitario e incrementando el flujo sanguíneo en esa zona, lo que explica el color rojo, dolor e hinchazón.

Reventarlos puede estimular la aparición de más granos

Sin embargo, como explica Michelle Rodrigues, dermatóloga del hospital St Vincent de Melbourne (Australia), al reventar los granos corres el riesgo de que las infecciones se propaguen a los poros o de empujar las bacterias hacia una capa más profunda de la piel, lo que puede producir nuevos granitos. Además solo conseguirás irritar esa zona de la piel, causando más inflamación y haciendo que el acné tarde más tiempo en curarse.

Reventar los granos también puede causar heridas que dejan la piel marcada, así que solo empeoraríamos la situación. Una solución más sensata sería acudir a algún tratamiento tópico para reducir el crecimiento de la bacteria y evitar la inflamación.

El dato:

El acné no afecta a todos los individuos por igual y son variadas las causas que la producen como por ejemplo la genética o los cambios hormonales. También situaciones como el estrés pueden incrementar la producción de hormonas. Si bien existe una idea generalizada de que el consumo de grasas ayuda a la aparición del acné, los científicos aún no han podido establecer una conexión entre ambas.

DC | El Comercio

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