México endureció reglas de construcción en 1985, pero no todos cumplieron

Sergio López recorre Ciudad de México revisando edificios en riesgo de derrumbe y aún no se resigna a la idea de que el colegio Enrique Rebsamen, en el que murieron 19 niños y seis adultos, haya colapsado con el terromoto del martes, reseñó AFP.

“Debió haber aguantado. No debió caerse”, dice con rabia este hombre, perito especializado en estructuras que conoce a la perfección los reglamentos que instauró la ciudad tras el sismo de 1985, en el que fallecieron más de 10.000 personas.

“El reglamento cambió muchísimo. En 1985 el reglamento de construcción tenía como 80 hojas y ahorita es un ladrillote (libraco) de aproximadamente unas 600”, refiere López, de 55 años, mientras conduce hacia un edificio que requiere revisión.

El terremoto del martes, que coincidió con el 32 aniversario del sismo de 1985, hizo colapsar 39 edificios en Ciudad de México, donde unas 600 construcciones deben ahora ser revisadas para verificar el estado de su estructura, según el alcalde Miguel Angel Mancera.

Viejas edificaciones

Entre los cambios que las autoridades instauraron tras el desastre de hace 32 años, que dejó en ruinas varias zonas de esta metrópolis de 20 millones de habitantes, está el uso de concreto reforzado con acero y la distribución de cargas. A eso se suman las vías de escape que deben tener las edificaciones.

“Antes se construía y se plantaban los muros y sobre esos muros ponían losas (techo). Ahora ya tienen que distribuir las cargas”, dice a la AFP Jonathan Uraga, un ingeniero de 30 años que también revisa edificios por posibles daños.

Sergio López señala que gracias a esas nuevas reglas, la tragedia no se parece a la de 1985.

Sin embargo, afirma que los edificios que se cayeron “o fueron construidos antes de 1985 o la verdad fueron mal construidos, como el de la escuela”.

En el terremoto del martes, los barrios que mayor daño sufrieron fueron los de colonia Roma y colonia Condesa, que se caracterizan por tener construcciones de las primeras décadas del siglo XX.

Actualización de normativas

Pese al trágico balance que deja el terremoto, con casi 300 muertos, Christian Ledezma, académico de Ingeniería Estructural de la Universidad Católica de Chile, opina que el daño en las construcciones fue limitado.

“A la distancia, cuando se mira en términos porcentuales, la cantidad de edificios que colapsaron en la cantidad total de edificios en Ciudad de México, no es un porcentaje muy grande”, dijo Ledezma a la AFP.

Al igual que en México, Chile endureció su normativa de construcción antisísmica tras el fuerte terremoto que sufrió en la zona central del país en 1985.

Desde esa fecha, con varios terremotos a cuestas –entre ellos uno de 8,8 de magnitud en 2010 seguido de un tsunami que dejó más de 500 muertos- ha actualizado sucesivamente su normativa. La más reciente data de 2011.

“Las normas chilenas son muy recientes. En México se modificó después del terremoto de 1985. Se aumentaron los estándares, se adecuó a la realidad de ese terremoto”, refirió a la AFP la ingeniera sísmica y académica de la Universidad de Santiago, Paulina González.

“Nos pasa mucho en todos los países sísmicos: las normas nacen como respuesta a los distintos terremotos sufridos. En el caso chileno ha sido así, cada actualización de la norma fue porque hubo un terremoto que nos enseñó alguna cosa nueva”, indicó.

Arturo Ramírez, ingeniero civil, de la mexicana Universidad Autónoma Metropolitana, explicó a la AFP que en México las normas actuales “son muy estrictas precisamente porque las vivencias de los últimos terremotos nos han enseñado que hay cosas que tomar en cuenta”.

“Justamente este año iba a salir el nuevo reglamento del Distrito Federal. Pero a raíz de estos acontecimientos están encontrando nuevas incertidumbres. Seguramente el nuevo reglamento no va a salir este año, sino en 2018, y va a ser de los más restrictivos del mundo”, refirió.

Remodelaciones

Para los peritos mexicanos, parte del problema es que en ocasiones los habitantes hacen cambios en sus viviendas que no consideran la adecuada distribución de las cargas ni las reglas de la ciudad.

Sucedió en un edificio de departamentos, que revisó Sergio López un día después del sismo. Por querer ampliar la casa, se quitaron los muros que sostienen la carga y hay importantes grietas.

“Las personas por iniciativa propia remodelan y cambian las casas sin la supervisión. Hacen los cambios porque quieren una casa más espaciosa, olvidándose de que alteran la estructura”, agrega el experto.

P.

 

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